Pues ya casi estoy en capilla
Qué expresión más mona verdad? cuando te decían las madres o las abuelas eso de "que ya estás en capilla" cada vez que se acercaba una fecha importante o un momento crucial.
Y no te paras a pensarlo porque, como tantas otras que inundan nuestro lenguaje, no es más que otra frase hecha que nos sale así sin más.
Hasta que un día cuando te sale... resulta que casi estás en capilla de verdad.
Cómo mola casarse. Cómo mola quererse. Cómo mola ver la ilusión en la cara de los que te quieren cuando te ven feliz. Que sí. Que mola.
Y estrenas casa, y ciudad, y vida. Y tienes conversaciones trascendentes mientras despega un avión, y te imaginas que el boli es un micro mientras ensayas el "en la salud y la enfermedad", y te besas en el portal como hacías años atrás, y montas misales en cadena, y le abrazas por la espalda.
Y te pruebas el vestido, y te rizas las pestañas, y llevas los zapatos a la horma.
Y le quieres. Y te quiere.
Y mola.



















