31 de mayo de 2009

Amor sin amor

¿Se puede amar sin estar ni haber estado enamorado? ¿puedes querer compartir tu vida con alguien sin estar ni haber estado enamorado de esa persona? ¿se puede prescindir del enamoramiento?
Sí, se puede. Sí a todo. Pero... ¿qué sensación te produce eso? ¿no te da pena, tristeza? ¿no te deja una sensación sucia y molesta de estarte perdiendo algo, algo importante, algo que de verdad vale la pena?

Yo... yo le cogería por la pechera y... le sacudiría, como pretendiendo despertarle de ese convencimiento, casi gritaría tratando de hacerle ver que puede haber algo más, que debe haber algo más.

Pero yo soy la sacudida, yo soy la que recibe el aprendizaje, o eso me dicen, de que nada de eso es necesario, casi casi ni deseable. Basta con otras cosas, muchas otras (o quizá no tantas), pero no ésa, ésa es prescindible, en absoluto envidiable, prácticamente un elemento a evitar.

Pues vale señores, pues tendrán ustedes razón. Voy a guardar en el fondo del armario el libro de Goleman junto con todos mis pensamientos y teorías acerca del amor y de las relaciones humanas, acerca de la intensidad de las cosas, de los sentimientos, y porqué no de todo lo demás, la intensidad de una mañana de verano con el sol cegándote, la intensidad de un abrazo que te eriza la piel o de una canción que te hace llorar.
Vamos a ser prácticos, vamos a vivir una vida traquila, vamos a buscarnos el pan y a dejar que pasen los días, los años, la vida. Que para emociones fuertes ya están las montañas rusas o el alpinismo.

Y digo que sí, que vale, que tendrán razón. Pero sigo deseando lo mismo, cogerle por la pechera y...

Da igual, no cambiaría nada. Él seguiría con esa chica que es tan buena gente y que tan bien se porta con él, aunque sepa a ciencia cierta que no ha estado ni va a estar nunca enamorado de ella.

Y a él le vale. Y a mí me da pena.

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14 de mayo de 2009

Abducida

Sí, sí, abducida. Así me siento. Con la de cosas que yo tengo que hacer (no os imagináis cuántas...).
Y en cambio paso mis horas... con los auriculares puestos (por aquello de no molestar) delante de la obsoleta (por poco tiempo) pantalla de mi portátil y dándole trabajo al burrito. Vamos, en dos palabras, escuchando música.
A la espera de recibir un importante encargo (que espero ansiosa y confío en que no hayas olvidado a pesar de tu propia y lógica abdución) me he entretenido bastante.
Una vez acabadas las "canción más bonita del mundo" que no han sido pocas y con las que he de reconocer que apenas coincido (bueno, en algunas sí claro, pero es que no cabe otra, a quién no le gusta More than words?), he descubierto la lista de la revista Rolling Stone de las supuestamente 500 mejores canciones de la historia del mundo mundial (con algunas grandes joyas y muchas otras... notas, sin más. O seré demasiado ignorante para apreciarlas?).
Y como el encargo cabe que tarde (que ya son muchos años) por si me aburro otra persona me ha pasado maaaas música, en este caso BSOs, que si bien no suelen encantarme también me guardan alguna que otra grata sorpresa.
En fin, que soy una persona de impulsos, y así me muevo. A veces me mueve leer; a veces (mal) escribir. A veces me mueve alguien (y hay alguien que siempre me mueve). A veces me mueve viajar, otras tan sólo preciso quedarme quieta escuchando la inmovilidad o disfrutando de mi vida tranquila, mi casa, mi sofá, mi desayuno. Y a veces, ahora, me mueve la música.
¿Cuánto durará? nobody knows it. Pero me encanta.
Lo bueno es que, igual que la vida, las cosas que te mueven (o al menos las mías) también son cíclicas, y escribir, leer y la música siempre han estado ahí en mayor o menor medida. Así que, si se va... ya volverá ;)

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26 de abril de 2009

Los ladrones de vida

Durante el viaje alguien me explicó una visión muy curiosa que le contaba su padre, y que desde ese momento yo he hecho mía. Es sobre las personas impuntuales, o como él los llamaba, los ladrones de vida.
Cada vez que quedas con ellos y llegan tarde, a ti te toca esperar. Esperar sin hacer nada, perdiendo el tiempo, desperdiciando minutos de tu vida en hacer nada, sólo esperando.
Y es así como cada día, tras cada cita te van quitando esos minutos de tu vida, obligándote a desperdiciarlos, a dejar de hacer cosas, de ver sitios, de conocer a gente, de vivir durante ese tiempo para tan sólo esperar.
No pasaría nada si nos ocurriese una vez cada diez años. Pero nosotros, los puntuales, nos vemos más a menudo de lo que quisiéramos en estas tesituras, esperando, perdiendo el tiempo, perdiendo vida.
¿Qué les pasa a los ladrones? ¿qué hacen con nuestro tiempo? ¿se peinan? ¿se lavan los dientes? ¿ven la tele? ¿se cambian de modelito?
Al principio llevaba mal la impuntualidad, no soportaba esperar más de diez minutos.
Después me vi inmersa en un entorno en el que la impuntualidad reinaba soberana, y hablo de media hora, una hora, e incluso renuncias de última hora que ni siquiera avisan. Y pensé que yo era la rara, y traté de adaptarme y no llevarme mala sangre.
Pero ahora me doy cuenta de que no, de que los ladrones son ellos, y de que no me gusta que me roben. Así que ahora tomo mis decisiones, hago mis planes, y el que llegue a la hora bienvenido es.

PD. Reconozco que no soy igual de radical con todo el mundo, que yo también tengo mis excepciones, mis personitas a las que no me importa esperar (dentro de unos límites, no te me vayas a confiar eh?), siempre que sea en buena compañía y que Rubén me invite a una limonada ;)

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17 de abril de 2009

"Check & Hungry"

Pues eso, que mañana me voy a Praga y Budapest, uno de esos adorables combinados tan típicos, pero que esconden mucho más de lo que parece detrás de su nombre.
Estoy convencida de que Praga es más que deliciosas cervezas y gulash, y de que Buda y Pest nos van a brindar algo más que un relajante baño al más puro estilo Danone.

Quien sabe, quizá (sólo quizá) este sea el último viaje de fin de curso que pueda hacer, el cuarto en toda mi vida por cierto, no está mal eh? enchufada que es una ;p

Por momentos hasta se me olvida que en menos de 20 horas vaya a estar de nuevo subida en un avión, con lo que me gustan! Demasiadas cosas en la cabeza supongo, pero, y lo relajadita que voy a venir qué? o eso espero porque si no... bueno siempre puedo escaparme al Caribe o algo así. Y para que no se diga que no pongo de mi parte, acabo de rellenar una solicitud para participar en un sorteo de un viaje a Costa Rica, jeje, aunque me temo que tendré que conformarme con patear los puentes de la República Checa y de Hungría.

Pues eso, que viajar es genial, lo mejor para cargar (o descargar, según requerimientos) las pilas y volver como nuevos. A mí que me las descarguen por favor.
Bueno, a la vuelta os cuento, cuidaos ;)

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25 de marzo de 2009

Es muy difícil

La tecnología es algo muy compejo, supongo que es algo que todos sabemos, pero a veces no nos imaginamos hasta qué punto.
El simple hecho de que, por ejemplo, suene un teléfono... uff, complicadísimo. No se reduce a que simplemente alguien marque un número, no, qué va. Resulta que esa marcación emite una señal eléctrica que llega a un macroordenador, que a su vez tiene que hacer un montón de complicadísimos cálculos para descifrar esa señal y transcribirla en otra, que se enviará a través de la línea produciendo la activación del teléfono receptor, que de nuevo descifrará la señal recibida emitiendo finalmente el sonido.
La información de las diferentes llamadas, por lo visto se almacena en muchos y muy potentes ordenadores, relacionando de alguna forma aquellos teléfonos que alguna vez se han llamado.
Vamos, que algo tan aparentemente sencillo como que un teléfono suene en realidad no lo es tanto.
Pues bien, a pesar de eso, a veces los teléfonos suenan, y aún peor, doy fe de que a veces los teléfonos suenan sin que nadie en ninguna parte del mundo haya marcado ese número. Y además, para colmo, la llamada recibida no es de ningún ejecutivo japonés tremeendamente ocupado, no no, la llamada-no-emitida-pero-recibida es... de tu madre.
Por supuesto, esta pequeña incongruencia tecnológica no es ni mucho menos algo extraordinario, sucede a diario a miles de usuarios y sin duda es debida a pequeños errores de los muchísimos ordenadores que se ponen en juego en cada llamada. Vamos, que en ningún momento se le pase a nadie por la cabeza que simplemente mi madre quería hablar conmigo y "activó" mi teléfono, de verdad, qué cosas tenéis, véis demasiado al Friker Jiménez ese...

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12 de marzo de 2009

Si quieres algo pues...

Con cero esperanzas y sabiendo lo que iba a pasar entré en el despacho de las jefas.

-Hola! vengo a pedir...- dije yo.
-Puees... ya sabes! frente al vicio de pedir...- contestó una, chistosa.
-La virtud de no dar jeje- concluí yo.

A pesar de la recibida tan clarividente acabé la tarea que iba a realizar, y pedí.

Debe ser que no soy tan viciosa, o quizá no sean ellas tan virtuosas, pero el caso es que todo apunta a que me darán lo que pedía (nada muy extraordinario por otra parte, aunque dadas las circunstancias pudiera parecerlo).

En resumen, que voy a tener unos remunerados días libres (léase vacaciones) el mes que viene, que aprovecharé para hacerme un viajecito (que falta me hace) a una ciudad europea que hace tiempo que tengo ganas de conocer. (Y hasta ahí puedo leer jejeje).

En resumen, si te quieres quejar, quéjate (debo reconocer que a mí me gusta bastante xD), pero... si quieres algo... pídelo!

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21 de febrero de 2009

Felicidad según se mire

Siguiendo las recomendaciones recibidas, mi primera frase en este post, después de tanta ausencia y expectativa creada (xD), debería ser (y transcribo literalmente): "Estoy sosa".
Y traduzco: "Que nadie se espere un superpost, porque hoy desde luego no es el día".
Ale quien no quiera leer bobadas ya puede cerrar mi pestañita (o la suya) que ahora es cuando llega el desvarío.

Joder, yo quiero elegir, elegir mucho, pero no cosas para mí o sobre mí (que para más inri, cuando puedo elegir no tengo tan claro lo que quiero). Más bien estaba pensando en que quería elegir cosas y formas de ver la vida para otras personas para las que tengo más claro lo que me gustaría para ellas (y a mí qué me importará, digo yo).

A unas, por ejemplo, les daría pildoritas de la felicidad, de esas que aunque sea bajo engaño te hacen creer que reírse es guay, que estar feliz es guay, que la vida es guay. Creo que todo el mundo debería experimentar eso de vez en cuando, y el que no haya podido de forma "natural" (es decir, gracias a las hormonas, al sol de primavera, a los besos, o a los billetes de lotería premiados) se merece al menos poder probarlo, aunque sea recurriendo a algo artificial (y que vivan las drogas legales!).

A otras personas les daría un espejo enooorme, en el que pudiera entrar toda su valía, todos sus méritos, todas sus capacidades, toda su exclusividad, y se vieran así por fin como lo que son, personas únicas a cuyo lado los demás parecen vulgares y no al revés. Es increíble lo que un gran espejo podría lograr, sólo eso, un espejo, nada de cambios ni mejoras, sólo consciencia (y creencia) de uno mismo.

A otras me las llevaría a Nueva Zelanda, el lugar del mundo en el que mejor se ve el techo, el auténtico techo, ese tan lejano y tan brillante que para todos los humanos (y los que no lo son tanto) resulta no sólo imposible de alcanzar, sino también imposible de ansiar. Todos nos conformamos con verlo de vez en cuando, aunque sea desde otras latitudes menos brillantes, y todos seguimos estirando el brazo para sentirlo un poquito más cerca, pero de ahí a pretender hacer creer que vives en él... bueno será que yo soy especialmente incrédula. La felicidad ajena es algo que brilla tantísimo que no es necesario pronunciarla para hacerla evidente (es una lástima que a veces cueste tanto reconocer la propia).

A otras personas les daría un par de toneladas de egocentrismo. Sí sí, un par de toneladas. Y unos kilitos de egoísmo también. Que en este sentido está muy mal repartido el mundo. Ya sé eso de "el equilibrio es imposible" y por supuesto no aspiro a ello (ni me gustaría tampoco), pero siempre disfruté (soy mala, qué pasa) cuando el matón del cole recibía una buena... colleja (ejem) de quien menos parecía dispuesto a darla. ¿Por qué a veces es tan difícil eso de "donde las dan... las toman?

Y si alguien ha llegado aquí, tenéis toda la razón, quién c... soy yo para decidir lo que necesita tal o cual, pues tenéis toda la razón, pero como este es mi blog y ya os había avisado de que este post no merecía la pena ser leído pues tengo excusa.
Por otro lado, sería una suerte que alguien me dijera así, tan en abierto, lo que yo necesito. Por aquello de saber que elegir cuando tenga la ocasión (o al menos tenerlo en cuenta). Claro que hay cosas que no gusta mucho escuchar. Sobre todo cuando piensas que esa persona no tiene ni p... idea de tu vida ni de cómo serías realmente feliz. Va a ser por eso que yo lo escribo en mi blog y no voy por ahí diciéndole a la gente bobadas así. Con lo bonito que es ser infelices a veces. Casi que no, que nadie me diga nada y me deje en mi ignorancia, con mis errores garrafales y mis diminutos aciertos. Que la felicidad, es evidente, no es lo mismo para todos.

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17 de enero de 2009

Vacaciones ¿merecidas?

Espero que no!!
Pues sí, estoy de vacaciones forzadas, vamos que estoy de baja, mi ligamento lateral interno de la rodilla ha decidido hacerme sufrir un poquito por quinta vez (pero qué vago que es!) y dejarme sentadita en el sofá por un tiempo aún indeterminado.
Que si vete al fisio, que si esto no es nada, que si cómprate una férula en la ortopedia, que si las muletas, que si aprovecha para hacer otras cosas... ay madre, esto con 11 años eran muuucho más divertido, pero ahora... creo que estoy mayor!!
Claro que de aquella al menos tenía una escayola para que me firmaran mis compañeros de clase, ahora sólo un cutrevendaje que he tenido que cambiarme porque no me sujetaba nada.
Bueno, no me insistáis en el tratamiento que ya estoy en ello, y tened un poquito de comprensión si las llamadas pendientes no han llegado a su hora... (que también hay que estar en casa para recibirlas eh?).
Besos a tutiplén.

4 de enero de 2009

Antes muerrta que sencilla!

La última noche del año siempre es una noche especial...
La nochevieja es amor, es compañía, langostinos y centollos, maquillaje, vestido de fiesta, es familia y amigos, es brindar tras las 12 campanadas y tratar de no atragantarte con las uvas. La nochevieja es una noche típica que todos vivimos de una forma bastante similar.

Yo soy una persona bastante caprichosa, lo reconozco, un tanto diferente, y sobre todo, muy muy original. Y en una celebración así no iba a ser menos...
Nada de pasarme el día preparando la cena, nada nada, yo mejor a mesa puesta, y sin pagar un duro eh? 24h fuera de casa es lo ideal para una ocasión así.
Vestidito monísimo, recogido y maquillaje?? bah, total para qué, que me presten pantalón y camisa blanca que yo con cualquier cosa estoy estupendísima.
Nada de familia ese día, que ya nos queremos bastante el resto del año, no vayamos a ser empalagosos... ni tampoco amigos de los de toda la vida, qué rollo, yo soy más de conocer gente y eso... así que mejor con desconocidos vale?
Nada de cotillones para celebrar el año nuevo, ni fiestas hasta las tantas ni... bueno hasta las tantas sí, pero mejor haciendo algo útil a esta sociedad en la que vivimos, como curar arañazos de gato, rasponazos en las rodillas cual críos con bicicleta o pinchando culos para hacer desaparecer milagrosamente las diarreas causadas por tanto exceso culinario.

Pero en lo que definitivamente me propuse dar las campanadas... es en todo eso de comerse las uvas con tu familia y brindar y... mariconadas!!!
A las 23,15h suena el teléfono, al parecer alguien debe estar realmente mal... o eso o tiene una amnesia profunda que le impide recordar qué día y qué hora es.
No importa, un simpático médico peruano y una superenfermera (uséase moi) se lanzan a la carretera veloces cual gacelas (uy perdón, veloces no, que con ese coche... lo mismo no llegamos a 2009) al rescate de cualquiera que necesite nuestra ayuda.
(Inciso: además de caprichosa, también soy bastante precavida, así que sugerí meter las uvas en el coche... por si acaso...).
La pobre y moribunda señora no podía vivir cerca del centro de salud, no no, que eso es muy fácil, mejor que viva en un pueblo a tomar por... (traducción libre: muy muy lejano, por donde vive Shrek más o menos), y para darle más emoción, es el pueblo más caótico del mundo, con calles estrechísimas, cuestas por las que casi ningún coche podría subir (mucho menos el del centro claro) y la mitad de sus calles sin asfaltar.
De nuevo salió la Missing previsora y cogí el GPS de mi coche, "por si este cacharro conoce el pueblo y/o con el mapa no nos aclaramos".
Más bien tarde que pronto y tras dar alguna que otra vuelta llegamos a la casa. Allí nos esperaba la moribunda con su último aliento junto con sus hijos, nietos, y algún coche en la puerta que seguramente estaría estropeado, motivo por el cual no pudieron acercar a la pobre mujer hasta el centro.
Atendemos a la pobre señora, muy afectada por las ingentes cantidades de comida ingeridas en los últimos días y su baja tolerancia al marisco y otras exquisiteces a las que sin duda no estaba acostumbrada. Vamos, que básicamente había vomitado una vez, pero quien sabe si podría morirse por eso! La moribunda se llevó un par de pinchazos en su voluminoso culo, y nosotros salimos de su casa a las 11,50h.
Para cuando conseguimos salir de ese pueblo tan laberíntico el reloj marcaba las 23,56h. Imposible llegar al centro a tiempo, vamos a tener que pasar al plan B! Sintoniza la radio!
Pero... ¿dónde se enciende este cacharro? no veo nada!! da una luz!
Llegado este punto mi simpático compañero peruano decide priorizar y por tanto dejarlo todo para llamar a su mujer, que estaba en medio de una fiesta. Vale, una vez más el médico escurre el bulto y la enfermera resuelve la situación... jajaja.
Me paro en una rotonda, busco la luz interna del coche y después algún botón en la radio en el que pusiera ON. Mierda! no sé cual es! los pulsaré todos que alguno será (digo yo...). Por fin aquello se enciende. ¿Llegarán las ondas de la radio a este maldito pueblo?, pensaba yo mientras giraba la ruedecilla esa. Pues sí, parece que sí. Por fin escucho la vocecilla de un hombre expectante que, por el bullicio (y una pequeña dosis de imaginación por mi parte) debía estar en plena puerta del Sol.
Preparo mis uvas, por cierto enormes (después de todo el jaleo ya sólo me faltaba atragantarme...) y decido priorizar yo también y llamar a mi costillo, por aquello de dejar constancia de una situación taan peculiar.
Bribribribribribribribribri....
Dindon... dindon... dindon... dindon...
Tam... tam... tam... tam... tam... tam... tam... tam... tam... tam... tam... tam!!
Feliz año!!
Ale, arranco el coche (no sin antes apagar la luz interna, que para todo no hay batería) y me vuelvo al centro, sorbito de champán con los compañeros (pequeñito que la noche es larga) y rumbo a otro pueblo donde otra persona se habrá empachado, le dolerá la cabeza, habrá estornudado, o simplemente tenga ganas de dar por... (traducción libre: no tenga sueño y no le guste la programación televisiva de esta noche en conreto).

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6 de diciembre de 2008

Quiero que me toque el Gordo de Navidad!

Pues eso, escribo este post para comunicaros que quiero que me toque el Gordo de Navidad, a ser posible en un número en el que juegue al menos un décimo completo y ya puestos a pedir que lo lleve también mi family, que siempre está bien repartir la suerte.

Estaréis pensando, pues vaya mierda de post, eso lo podríamos decir todos... pero os equivocáis!! no es una mierda de post, de hecho quizá sea el post más productivo que haya escrito nunca!
Y es que hace poco expresé mis más profundos deseos en un post y al poco tiempo... se cumplieron!! así que por probar...
Pues sí, pedí un puestecillo en primaria y aquí me tenéis, con mis tensiones y mis azúcares toda la mañana, tranquilamente sentada, tomando mi café con mis encantadoras y sonrientes compañeras con rigurosa puntualidad, en fin, que si todo sigue así de aquí a unos días estaré forrrrada de passsta jajaja.
Bueno, me olvidé de pedir que el puesto fuera al lado de casa, un pequeño despiste lo puede tener cualquiera, por eso ahora quiero especificar que lo que me tiene que tocar es la lotería del día 22 de diciembre (único día del año que juego por cierto), que a mí eso de que me soben desconocidos como que no me mola mucho...

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12 de noviembre de 2008

Take it easy!

Después de un viernes bastante negro, bastante desesperante, bastante ofuscador, en fin, un desastre de viernes, nada mejor que un tranquilo y relajante fin de semana en una casita rural.
¿Tranquilo? ¿relajante?
Vaaale... si esto no puede ser tampoco está mal un finde con amigos pasándolo bien, comiendo mejor, y con un par de palicillas caminando por el monte, a la búsqueda de algún oso pero conformándonos con unos cuantos rebecos. No importaba la nieve ni los enormes charcos, afortunadamente el clima nos acompañó, no llovió ni hizo mucho frío.
El domingo a las 8 de la mañana empezando a caminar, sorteando caminos inundados, recuerdo haber pensado "a mí no me pillan en otra de éstas!" pero la verdad es que una vez que te pones se está tan agustito, caminando, respirando hondo (silbando los que puedan, que a mí los pulmones no me dan para tanto jeje), disfrutando de las vistas, de un tentempié a mitad de camino, volviendo a pisar la nieve después de tanto tiempo y tantos cambios.
El lunes de nuevo vuelta a la rutina, vuelta a la realidad, al trabajo, a la desgana, a las dudas del contrato que empieza. Pero el fin de semana ha dejado su huella, se llevará bien, se llevará.

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29 de octubre de 2008

Utopía

Y yo que pensaba que me gustaba eso de ser enfermera, currar en el hospital, las distintas plantas, a turnos claro que se gana y se descansa más, el ambientillo por los pasillos, el compañerismo, el sentirte realizada, en fin, lo que es el trabajo en sí.
Y ahora me doy cuenta de que sí, me gusta, pero no es el trabajo ideal, el que yo elegiría si realmente pudiera elegir.

Resulta que trabajar a turnos no es mejor, no al menos si puedes trabajar de lunes a viernes sin cobrar menos.
Resulta que un turno de 7 horas (10 nocturnas) que se acaban convirtiendo en un poco más por aquello de darte el cambio y demás es algo bastante mejorable.
Resulta que 7 horas agotadoras en el hospital no tienen porqué hacerte sentir más realizada que 6 horitas tranquilas en un trabajo que te gusta.
Resulta que el resto de tu vida cobra más protagonismo cuando no llegas muerta a casa y necesitas dos horas de sofá para recuperarte de una dura (y habitual) jornada de trabajo.
Resulta que tus compañeros son bastante más amables y sonríen más cuando están relajados que cuando son conscientes de que a pesar de todos sus esfuerzos no van a poder acabar todas sus tareas a tiempo. Además puedes dedicarte más a conocerles y a socializar cuando el rato del café no es una utopía irrealizable.
Resulta que tener tiempo suficiente para conocer y escuchar a tus pacientes ayuda a entenderles mejor y por tanto a poder ayudarles si es que ese es tu objetivo.

Yo de mayor quiero:
- trabajar de lunes a viernes por las mañanas (si tiene que ser alguna tarde pueees... cederé),
- tener una hora de entrada flexible (entre las 8 y las 9),
- atender a un número de pacientes acorde con el tiempo real de que dispongo para verles,
- que siempre sean los mismos con lo cual podré conocerles y saber a qué vienen con tan sólo verles aparecer por la puerta,
- quiero mi hora (real) de café y bollo,
- conocer a mis compañeros y tener buen humor para sonreírles mucho y ser amable con las nuevas o las de prácticas,
- que la hora de salida sea al menos tan flexible como la de entrada,
- que las nochebuenas, nocheviejas y fiestas de guardar pueda pasarlas en mi casa (o donde yo quiera) y nunca más tenga que comerme las uvas entre un ingreso y un exitus.

Pues eso, que estoy descubriendo el maravilloso mundo de la primaria (centros de salud) y es el trabajo ideal para cualquier enfermera con dos dedos de frente a la que le guste su trabajo pero también el resto de su vida. Eso sí es conciliación con la vida familiar y lo demás ná!

Eso sí, añado que el chollo es para las que tengan su plaza en propiedad, para las sustitutas no tanto, contratos a días, siempre pendiente del teléfono, sin poder hacer planes ni a tres días vista...

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8 de octubre de 2008

Puteando...

Érase una vez, en un lejano lugar, una ilusa enfermera que quería coger un avión.
Pensó en un alarde de inteligencia que, coger un avión así sin más, era un poco absurdo por lo que eligió un destino en el que le apeteciera pasar unos pocos días y pudiese hacer cosas diferentes para tener así la excusa necesaria para cumplir su ilusión.
Además pensó en el dinero, a ser posible sería un viaje baratito, con una de esas compañías lowcost que tanto salen en las noticias cuando se habla de la afamada crisis (es decir, a todas horas).
Y tan decidida estaba que hasta buscó un fin de semana especialmente largo para que esto pareciera un plan serio, de verdad, creíble, y nada ni nadie pudiera interponer queja alguna al respecto.
El destino cuidadosamente elegido fue Cerdeña, la actividad-excusa el buceo, el vuelo lowcost tan sólo suponía 55 euritos de nada, y el momento elegido sin duda este fin de semana. Genial. Perfecto. Un plan sin un solo fallo, maquinado por una mente privilegiada, JA JA JA.

Hasta...

... hasta que sonó el teléfono una mañana, una vocecita femenina preguntó por la ilusa enfermera, y le comunicó que su pequeño periplo no iba a poder tener lugar ya que los pobres ciudadanos enfermos requerían de su amplia experiencia en la ardua tarea del cuidar.

Pues ale, todo mi gozo en un pozo.
- Bueno, no te preocupes, para la próxima.
Ah, no. Que la próxima también se requerirá de mis servicios. Al menos las señoritas de compañía eligen sus propios horarios de curro no?

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17 de septiembre de 2008

¿Crisis? ¿qué crisis?

Llegó la crisis, estamos en crisis, maldita crisis, crisis... la crisis. ¿Pero qué crisis?
Lo estoy pensando mucho estos días, y he llegado a una conclusión. Creo que crisis significa PERDER. Y se pueden perder muchas cosas, por tanto habrá miles de millones de tipos de crisis.
Se puede perder el trabajo, se puede perder poder económico, se puede perder la casa. Se puede perder la estabilidad económica y también la emocional. Se puede perder a una persona, se pueden perder los planes preconcebidos o las ideas de futuro. Y todo ello desencadena la crisis.
Y, siendo así, sí, parece que estamos en crisis.

Cada uno capea el emporal como puede, algunos tocan fondo, otros se aferran a su mástil aún a sabiendas de que se está hundiendo, otros son capaces de dejarlo atrás y nadar hacia adelante.
Y los pocos que libramos nos paramos a pensar porqué nosotros sí y ellos no, qué hemos hecho o dejado de hacer para no estar en crisis, y quién nos asegura que en unos meses o unos años no nos va a tocar a nosotros. Y también, porqué no decirlo, nos consideramos afortunados.

La buena noticia es que todo llega, de todo se sale. No hay crisis eterna. En unos meses, unos años, quién sabe, el temporal habrá pasado. Y dejar de estar en crisis no es volver a la situación previa. Dejar de estar en crisis es estar bien, es pensar en mañana con una sonrisa, ver el futuro sin cristales rotos. Y posiblemente salir fortalecido.
Y mientras, a dejarse arropar por la gente que te quiere.

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30 de junio de 2008

Mi primera vez

Todas las primeras veces son iguales. En el momento te crees que son maravillosas, inmejorables, fantásticas. Pero afortunadamente, las que la siguen son muuucho mejores. Y es que en esto, como en todo, la experiencia es un grado.

Este fin de semana me he hecho una kilometrada para empezar mi curso de iniciación al buceo, el Buceador 1 Estrella de CEMAS.
Además de poder disfrutar fugazmente de la playa (cosa que no pensé siquiera que pudiera suceder este verano) ha sido una experiencia alucinante.
La teoría se ha quedado un poco apartada, ya que aquí al parecer prima el "a caminar se aprende andando", aunque prometo empaparme bien de ella, pero las dos (o siete?) inmersiones que hemos hecho me han metido de lleno en el azul.
La primera sobre todo para hacer ejercicios a poca profundidad, que si vacía el agua de las gafas, que si quítatelas, bucea un poco y póntelas de nuevo, que si quítate el equipo y póntelo otra vez, que si prueba la flotabilidad neutra... y por supuesto, a la fuerza, aprender a compensar la presión en los oídos. La sensación al salir muy buena, pero aún no de "pertenencia a grupo".

La segunda (6ª y 7ª) ya fue una inmersión en toda regla, aunque eso sí, y afortunadamente para nosotros xD, a poca profundidad, unos 10m. Salimos con un grupo que ya acababa su curso (a mí aún me queda otro fin de semana más) a ver unos restos de barcos cerca del puerto tras hacer otros breves ejercicios (quitar y poner equipo básicamente). Bueno en realidad yo estaba tan ocupada con la respiración, el jacket, y las gafas que no me ajustaban bien, que apenas pude ver nada jeje, pero la sensación al salir no podía ser mejor. Poco a poco vas siendo consciente de lo que haces bien (el último ascenso, por fin despacio y controlando), lo que tienes que mejorar (el resto de ascensos, que ni sabíamos muy bien si realmente subíamos o bajábamos) y de los problemas que has sabido resolver satisfactoriamente (un "agobio respiratorio" que estuvo a punto de hacernos subir a mi compañero y a mí pero que finalmente supe controlar y continuar sin problemas).
Al salir echamos de menos las tan afamadas deco-birras que tanto se comentan en los foros, pero me hice con mi compi un buen deco-yop para comentar las jugadas.
Me gusta la sensación de independencia en un lugar tan inhóspito, la comunicación gestual, la compenetración con el compañero, el ser consciente de tus avances, y sobre todo, esa sensación de, de repente, pertenecer a un grupo, sumergirte en otro mundo, tener algo en común con ese grupo que comían en la mesa de al lado con un buzo dibujado en la espalda.

No nos vamos a engañar, hay algunas cosas que podrían haber sido mejores o más correctas (o quizá sea yo un poco exquisita), pero en conjunto la sensación es genial, de muchas ganas de hacer la segunda mitad del curso y sobre todo de sumergirte, sumergirte y volverte a sumergir (bueno, cuando se me pasen las agujetas en los gemelos).

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18 de junio de 2008

Diario de una meta alcanzada

17 de febrero de 2008.
Un tren. Un metro, otro. Una calle. ¿Y ahora? Por aquí.
Extraños, comercios, ruido, un bazar. Por fin un cepillo de dientes. El cepillo. Te traerá suerte.
¿Esto ya te suena? No, aún no. Mira, sí, es ahí. Qué recuerdos. Sí, tú me suenas mucho. Habitación 11, primer piso.
Acogedor, prefumado, limpio, frío. 24ºC. Una ducha y de camino. 10 minutos. Qué recuerdos. Es ahí. Pues qué feo. ¿Cenamos? OK. ¿Kebab? Perfecto. 10 euros. Algo pica!
Habitación 11, primer piso. Pijama, cama, repaso, tele, llamadas.
¿Dormimos? Es pronto. Qué más da. Sueños raros.

18 de febrero de 2008.
Es el día. Llegó. Nervios.
Maquillaje (y no sólo en la cara). Estás muy guapa. Uf, qué nervios. Mira!! problemilla de última hora! ¿Qué hago? no voy! Jajaja, ¿¿qué dices?? Una aguja en un pajar habría sido más sencillo. Un apaño. Qué apañá! Más nervios.
Competencia por los pasillos. Sin abrigo, que no hace frío. Camino conocido y un entierro en la puerta. ¿Voy muy maquillada? No, estás perfecta.
Ya! Mucha suerte.

PD. Enhorabuena ;)

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23 de mayo de 2008

El mejor regalo del mundo

Ella no lo sabe, y quizá nunca lo sepa, pero el mejor regalo de cumpleaños de su vida se lo hizo un desconocido.
Hoy cumple 3 años. Posiblemente su padre le haya comprado una muñeca parlanchina, o una cocinita. Su hermanito le habrá hecho una tarjeta diciéndole lo mucho que la quiere, y su hermano mayor quizá le regale la pelota que tanto le gusta cogerle.
Por la mañana habrá ido al cole, como siempre, y los niños le habrán cantado cumpleaños feliz. Seguramente alguien se habría encargado de comprar una tarta y de explicarle que ese día mamá no iba a poder celebrarlo con ella, porque todavía estaba un poco malita.
Y su mamá ya se había resignado a pasar ese día lejos de su niña, en una habitación de un hospital tumbada en una cama fría. Quería estar con ella, quería abrazar fuerte a su niña y ayudarle a soplar las velas por última vez. Pero no iba a poder ser.

Las enfermeras no entendían nada. ¿Por qué no la dejan irse, aunque sólo sea hoy? Llevaban varios días comentándoselo entre ellas, hasta que por fin alguna se lo sugirió al médico que pasó la visita. Y el médico coincidió en que era lo mejor. En que le quedaba poco, menos que poco quizá. Y en que debería pasar todos los momentos felices que le permitiera su puñetera enfermedad, que de seguro no serían muchos. Le firmó un permiso de fin de semana haciéndole así el mejor regalo del mundo a esa renacuaja cumpleañera.

La mamá no sabía muy bien cómo reaccionar. Estaba contenta, pero tenía miedo. Y sobre todo, tenía muchas ganas de irse a casa con su niña.
Lo primero que me pidió fue que llamara a la peluquera. Apenas le quedaban unos pocos mechones sobre su cabeza y quería que la arreglara para poder estrenar su peluca y esconder el pañuelo que la cubría en el fondo del armario.
Después tuvo dudas. Dudas sobre lo que tenía que hacer, cuándo tenía que volver, la medicación que debía tomar, en fin, lo normal.
Ni siquiera quiso esperar a que llegaran los papeles, ya se pasaría alguien a buscarlos. Ella quería ir a soplar las velas con su niña.

Con brillo en sus ojos se despidió de nosotras hasta el domingo, y, envolviéndose en la mejor de sus sonrisas, se fue a casa. Por todos es sabido que el envoltorio en los regalos es muy importante, y ella no quería que su niña apreciara el gran deterioro que había sufrido su cuerpo en las últimas semanas.
Y así, gracias a una firma, la niña recibió su regalo. El mejor que tendrá jamás, aunque ella aún no lo sepa. Y dentro de muchos años mirará el álbum familiar, y pensará en lo guapa que estaba su madre en el último cumpleaños que la tuvo a su lado, soplando las velas.

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8 de mayo de 2008

Maratón

He hecho una maratón. Bueno, quizá haya sido una media, pero a mí me ha cundido con si fuera una maratón completa. Pero no, no ha sido de éstas. Ha sido una maratón de curro, que con esas sí que puedo ;)

Domingo. Trabajé 7 horas. Descansé otras 7 y vuelta al curro 10 horitas. Descansé otras 7 y de nuevo 7 a currar. A mi casa 10 horitas y otras 7 al curro.

Y luego... ¿a descansar?

Noo. Luego a preparar cuatro cosillas y de viaje. Una tarde de paseo a buen ritmo (aderezado por unas tapitas y un megacafé, eso sí), unas horas de sueño en cama extraña que me supieron a poco y de nuevo un día intenso. O al menos una mañana.
Menos mal que la tarde nos trajo buenas noticias (aunque no fueran para mí) y una merienda muy rica y (por poco) muy baratita.
Y, sin descanso, de nuevo un viajecito, y ahora sí, a casita a dormir, bastante a ser posible (finalmente no tanto como debería), para esta noche volver al tajo. Pero bueno, ya es la última antes del descanso.


¿He dicho descanso?

No, no, quería decir antes del fin de semana intensivo en mi otra ciudad.
Cena del viernes y del sábado ya apalabradas con amigos. Comidas del sábado y domingo en familia, viendo la carrera eso seguro ;) . Y habrá que sacar un rato para un café con rosquilla no?
Y el domingo de vuelta.

A descansar.

O lo que surja!

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2 de mayo de 2008

Los pies de la Thurman

Lo primero de todo, he de decir que Uma M E E N C A N T A. Sí, sí, como lo leéis, me encanta.
Y no sé explicar muy bien porqué.

Es guapa, a pesar de que haya quien piense que no. Vale, quizá no sea la mujer más guapa del mundo, pero es que el exceso de belleza empalaga tanto que... deja de gustar, cansa.
Ella es guapa, pero de las que no te cansas.

Pero además, tiene otra cualidad, que para mí es la más importante. Hasta una edad (a la que quizá aún no haya llegado), no supo que era guapa. Es más, creía que era FEA. Una amiga de su madre quiso hacerla una rinoplastia, lo que la dejó traumatizada para los restos (quien sabe si aún se mira al espejo odiando su nariz, aunque sea la que le ha proporcionado algunos trabajos, como el último anuncio de cocacola).

Y no sólo tiene unos pies enormes, como ahora todos sabemos gracias al anuncio, sino que además, tienes unos pies FEOS. Aún así, a Tarantino debieron gustarle, ya que se empeñó en un eterno primer plano inolvidable que los mostró al mundo, hasta el punto de que poniendo "Uma Thurman" en el google, lo primero que te sale es la foto de sus vulgares pies.

Seguramente, a pesar de su éxito y reconocimiento, aún deje de comprarse sandalias monísimas porque dejan "demasiado pie" al descubierto, y eso, sumado al 43 que porta, no favorece a nadie, por mucho que te despiste el resto de su cuerpo.

Y sí, mide 1,84 pero, qué leches, si se quiere poner taconazo pues... que la verguenza la pase su acompañante!

En resumen, no me gusta por guapa, que lo es, me gusta por... no sé si esto se puede decir de ella... me gusta por... FEA.

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17 de abril de 2008

Ya no me acuerdo

Estoy aburrida, desganada, la tele no motiva nada y hay que aguantar hasta una hora prudente para meterse en la cama (las 9 es un poco pronto incluso para mí). Pensé que sería una buena opción para pasar el rato escribir un post con más cosillas de mi viaje. El viaje. Aquel viaje. Pero... ya no me acuerdo.
Me parece que hace siglos, milenios casi, que me subí en un avión, que vi nevar en Zurich, que desayunaba un tanque de algo parecido a chocolate hirviendo con un bollo tratando de no parar de caminar, al más puro estilo neoyorkino, preguntándome cómo lo harían los niuyorkers para no quemarse las manos.
No me acuerdo del olor de mi apartamento allí, ni de si realmente pasé frío o no. Lo pienso y lo siento tan lejano como el viaje a Islandia del año pasado. Qué diferente era todo el año pasado.
Y, como agravante (o eximente, o excusa perfecta, según se mire), no dispongo de mi muy apreciado cuaderno de viaje, en el que acostumbro a escribir el día a día, las anécdotas, los lugares, las visitas. Allí no había tiempo para nada de eso, tan sólo para empaparte, para vivir y sentir NYC las 25 horas del día. Y a veces más.

Sé que quizá no haya pasado mucho tiempo (y digo quizá porque realmente no soy muy consciente del paso de los días... o las semanas), pero en mi cabeza está lejos, apartado, como algo vago, en lo que tienes que poner mucho esfuerzo para traerlo en imágenes tangibles a tu cabeza. Eso sí, permanece ahí, en su sitio, como un precioso recuerdo de agradables e impresionantes sensaciones, incomparable e inolvidable.
Tampoco es que hayan pasado tantas cosas en este tiempo. O quizá sí. O quizá depende de para quién, o de cómo se mire. El caso es que ahora todo queda lejos, menos hoy, menos esta mañana, menos qué dejaré puesto para comer o qué me deparará la tarde en la sexta.
Como diría alguien... es duro hacerse mayor.

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10 de abril de 2008

Pedigüeños!!

Bueeeeno aaaandaaa... voy a contaros algo (sólo "algo") de mi viaje a los niuyores... pero sólo porque sois unos pedigüeños eh??

A ver, para contar lo típico pues... casi que mejor os leéis una guía de viajes. Para decir que es alucinante y que vaya edificios pues... eso ya lo sabéis, que he estado en Niuyor coño! Así que a ver que os cuento...

La comida es lo peor de lo peor, y cuando al tercer día tu cuerpo no puede admitir ni una hamburguesa, ni una pizza, ni un perrito más... sólo te queda comer yogures y fruta!! que así estuve yo los dos últimos días. Sólo podía acordarme de lo buena que me queda la fabada (Dani esto va por ti xD).

Ana, Jose y Nacho no sé en qué avión se meterían, pero vamos, en Nueva York nadie habla inglés, y los policías sólo incordian a los turistas para hacerse fotos con ellos. Y aparte de esos dos millones de hispanos, en semana santa habría... otros dos millones de españoles (¿españoles de los de Madrid? sí sí, de esos españoles).

Da igual lo que quieras comprar, toda compra implica un considerable ahorro. ¿Existe algo mejor? comprar, comprar y comprar es igual a ahorrar, ahorrar y ahorrar.

Carrito con pakistaní sonriente dentro. Hasta él hablaba español. Hoy os cobro 6$ por cuatro megacafés y cuatro bollos, y, como sois (son eh? yo estaba comprando cremitas en el Duane de enfrente jeje) unos ratas y no me dejáis propina... mañana por lo mismo os cobro 7$. Pero si sigue siendo una ganga!! Pues al día siguiente por si acaso... 7,50$!! Y nosotros (yo no, los ratillas) venga a sonreir al pakistaní, y el pakistaní venga a sonreir en español. ¿5 euros por cuatro tanques de café o chocolate y cuatro bollos? como que se quiere cobrar tres propinas!!

Que no te gusta maquillarte a diario? que eres vaga hasta para echarte cremitas, ya sea de mañana de noche o después de la ducha? que nunca has sido capas de saber qué tipo de crema se adapta mejor a tu piel? pues vete a los niuyores. Volverás cargada con miles de millones de cremas, de todos los tipos, colores y olores, para hidratarte a diario, para la cara, para las bolsas (bolsas? pero si yo no tengo de eso!), para los granitos, para las rojeces, para la piel seca, para la grasa, para rizarte las pestañas a lo Oprah o ponerte los coloretes de las celebrities, para las manos y para los pies, para el sol, para... para todo!! Sólo espero que esto no cree adicción. Yo al menos ya no salgo de la ducha si no me está esperando un untuoso baño en alguna cremita de Victoria Secret!

Y al final de todo, uno echa la memoria a andar hacia atrás y piensa... mi anterior viaje a un lugar como Islandia, naturaleza al 500% en estado puro, pero puro de verdad. Mi último viaje a la capital del mundo, cosmopolita a más no poder...
Y... ahora...

¿A dónde me preparo el próximo viaje?

(Sí, ya estoy pensando en eso, qué pasa!!)

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4 de abril de 2008

Como niño con piruleta

Así estoy yo estos días... ¿que por qué? pues muy sencillo, porque YA HE EMPEZADO A TRABAJAR!!

De momento... una mañana en pediatría, una guardia (tarde-noche) en un centro de salud y a partir de mañana una baja en el hospital que, como todas las bajas, no se sabe lo que durará.

Sí, ya sé que vamos hacia el verano, que la gente a estas alturas está pensando en coger vacaciones, no en todo lo contrario, que no es ningún lujo de contrato ni ná de ná, pero es que yo estoy feliz, iría encantada a ser puteada en cualquier planta, de hecho tengo la misma sensación que cuando acabas de terminar las carrera y sólo estás deseando que te llamen para currar, sea donde sea y con el contrato-basura que sea.

Ya, ya sé que se me pasará, que ahora estoy envuelta en una especie de mentira hormonal, y que pronto volveré a la cruda realidad, la dura vida del sustituto (os suena no?).
Pero, mientras, dejarme en mi nubecita que aquí se está taaan bien!!

Y además han sido buenas, me han dejado el finde libre para las celebraciones oportunas ;)

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12 de marzo de 2008

¿Qué vas a hacer esta Semana Santa?

Mirar por la ventana de mi apartamento y ver taxis amarillos.
Coger gratis el ferry a Staten Island para ver la Estatua de la Libertad.
Comerme un bollito donde se fingió el orgasmo más visto de la historia.
Comprarme unos levi's originales a mitad de precio.
Imitar a King Kong desde lo alto del Empire State.
Intentar acabarme una hamburguesa de 7 libras, con chips y coke, of course!
Ser arrollada por una bici en el puente de Brookyn.
Fingir que entiendo a la perfección mientras veo El fantasma de la Ópera en Broadway.
Comprarme cremitas en Victoria's Secret.
Pasear por Central Park en bicicleta.
Fotografiar el humo que sale de una alcantarilla.
Cenar gambas en el restaurante de Bubba, el amigo de Forrest, y marear a los camareros con los letreritos.
Estremecerme en la Zona Cero.
Regatear en la trastienda de unos chinos por un bolso de Gucci.
Tomarme un manhattan en Manhattan.
Disfrutar de jazz del bueno en el mítico Birdland.
Comerme un perrito callejero al lado de un broker de Wall Street.
Cegarme con las luces de Times Square.
Mezclarme con la policía y los bomberos en el desfile de San Patricio.
Comprarme algo bonito en Tiffany&Co (sí, qué pasa, porque yo lo valgo!)
Pisar el club de los mafiosos en Little Italy.
Dejarme llevar por Andy por los demás distritos, incluidos Broklyn, Harlem y Bronx.
Morirme de las ganas de comprarme un Mac en Apple Store y (espero) venirme sin él.
Comerme las mejores pizzas de NY sentada en un banco.
Comprar, comprar y comprar, pensando que en realidad estoy ahorrando dinero...
Decir que he estado en TriBeCa y saber lo que significa.
Pasear por la quinta avenida... y por la sexta, y la séptima...
Comprarme un tanga (o dos) de ILoveNY.
Mandarle una postal al Jefe desde la capital del mundo (pa que se ponga verdecillo).
Hacerme socia de la biblioteca de NY.
Dejarle una flor a Lennon.
Comprar fruta exótica al peso en un Deli.
Visitar el MoMa gratis.
Gritar desde la montaña rusa más antigua del mundo en Coney Island.
Pisar la playa por, quizá, única vez en este año.
Comerme un perrito en el mítico Nathan's (el de los concursos).
Cantar oh happy daay! en una misa gospel en Harlem y disfrutar después del brunch.
Comer chocolate suizo en Suiza y pasear por el paraíso fiscal por excelencia.
Coger cuatro aviones en diez días. Y rezar, rezar mucho para que mi gafe con los medios de transporte se quede aquí quietecito.

No... no creo que tenga tiempo de aburrirme mucho...

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12 de febrero de 2008

¿A ti dónde te gustaría vivir?

¿Alguna vez te han hecho esa pregunta? a mí muchas, sobre todo de un tiempo a esta parte.
La gente normal quiere vivir en su casa. Bueno, yo eso también, pero... ¿dónde quiero que esté mi casa?
La gente normal quiere vivir en su ciudad. En la que nació, en la que creció, en la que ha vivido siempre.
Pero se ve que, por cosas de la vida, yo no soy muy normal.
España es muy grande, y elegir un sitio así, sin más, tiene sus riesgos. ¿Cómo sabes si una ciudad te va a gustar, si va a tener todo aquello que necesitas (aunque no sepas aún qué es) y si va a carecer de todo aquello que no soportas?
Los psicólogos siempre recomiendan hacer listas, listas para todo. Para las cosas que te gustan, para las que odias, para las personas que te importan, para los pros y los contras, los más y los menos. Pues yo psicóloga no, pero por ponerse una bata blanca que no quede eh?

Descripción de mi (hipotética) ciudad ideal:

Tiene más de 100000 habitantes pero menos de 500000.
Es moderna, con edificios limpios y nuevos, amplia, y no te agobia.
Tiene parques y algún sitio donde tumbarte al sol o hacer un picnic.
Hay muchas tiendas y centros comerciales, y también porqué no, un IKEA.
No nieva ni hace mucho mucho frío en invierno, y en verano por supuesto hace calor. Pero tampoco un calor insoportable, que una es más bien norteña. No llueve mucho.
Tiene playa.
No necesito aprender ningún idioma para comunicarme con mis vecinos.
Puedo (o podré por entonces) permitirme pagar una hipoteca de más de 70 metros cuadrados.
Tiene un buen aeropuerto con vuelos baratos a muchos países.
Necesita una enfermera estupenda en las urgencias de un hospital grande y con buen ambiente.

Pues nada, ahí queda! si alguien conoce una ciudad así dentro de nuestras fronteras ruego me lo comunique para ir echando la bolsa de trabajo jeje.

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16 de enero de 2008

Una manzana gooorda, verde y brillante

Pues como parece que no puedo estar quieta, y que lo del curro aún va a tardar unos mesecitos, he tenido que buscarme una ocupación para mis largas horas marujiles...
He decidido planear un viaje. Sí, sí, pero planearlo en condiciones.
Primero elegí un destino lo suficientemente lejos y con las suficientes atracciones como para tener muuucho que preparar, opciones que elegir, esto sí, esto no, a esto no me da tiempo... y por supuesto nada de agencias, que así es más entretenido, buscar los aviones, el alojamiento...
Sin duda el destino elegido se ha acoplado perfectamente a mis exigencias, y no sólo me ocupa sino que me absorbe las horas y los días.

Me voy a NUEVA YORK.

Me paso la vida en los foros de "la City", apuntando todo aquello que quiero hacer por orden de prioridades, ojeando páginas oficiales en inglis para intentar enterarme de fechas, horarios, localizaciones... e incluso ya tengo un borrador de planning por días, para que no se me escape naaada!
Pues sí, parece que me voy a la Capital del Mundo, el paraíso de las compras (mi VISA ya tiembla de pensarlo), la Gran Manzana.
Lo mejor, como en todos los viajes, es empezar a disfrutarlos desde el primer día de preparativos, y ya sabéis que yo en eso soy una experta!!
De momento tengo los vuelos (y digo "los" porque un trasbordo no me lo quita nadie, que será aprovechado para comprar chocolatitos en Zurich y disfrutar una cenita en la ciudad) y el apartamento (sí, apartamento, en el corazón de la gran manzana, para sentirme una niuyorker de verdá), vamos, que lo más importante está. Ahora que no nos pille un overbooking ni que a algún avión le dé por estropearse (que como aquel que dice, no sería la primera vez...), y en dos mesecitos estoy en Niuyor!!

Sí, me hace ilu, qué pasa!!

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30 de diciembre de 2007

Balanceémonos part II

No, no me he muerto. Ni me he mudado. Ni nada de nada.
Aclarado este pequeño punto (que seguro os causaba inseguridades sobre mi integridad) vamos a balancearnos por segundo año. Sí, me encanta eso de columpiarme, qué le vamos a hacer...

2007.

Poca nieve (bieeen!! punto a su favor).

Curro... todo el que quise... y cuando dejé de quererlo no me pusieron ningún problema (al contrario de lo que cabía esperar), así que punto a favor.

Cumplí uno de mis sueños de toda la vida: cobrar el paro! y sí, era más o menos como me lo imaginaba, estás en tu casa vagueando y te pagan igual. Tiene su puntito oye... Punto a favor!

Cambié de vivienda, de buena a mejor, y de lugar de residencia, un poquito más grande (poquito) pero con mucha más actividad, así que... punto positivo!

Me pegué unas vacaciones de las buenas, de las que estás hablando media vida, y pese a pequeños incidentes con los medios de transporte... punto positivo!

Dejé un trabajo cojonudo, el mejor de los que posiblemente vaya a tener en mi vida, con los mejores compañeros que se pueden tener, y no lo hice por un curro mejor (que no existe) si no, incomprensiblemente para gran parte de la sociedad, para estar en el paro (y cumplir así mi sueño claro). A pesar de que fue voluntario y de que no me arrepiento en absoluto vamos a darle un puntillo negativo no? por aquello de no parecer que estamos en la casa de la pradera...

Mi vida dio el cambio que esperaba desde hacía bastante tiempo (perdonarme si no se entiende bien, pero sí, no me he vuelto tonta, es a posta ;), y sólo por eso el balance global ya sería positivo, así que puntazo a favor!

Recuperé alguna amistad, aunque supongo que alguna otra perdería... o ya estarían perdidas de antes? de cualquier manera dejémoslo en neutro que aún no habíamos puesto ninguno de estos...

Tomé una decisión muy importante de la que aún no estáis al corriente (no podríais soportar algo así ahora jejeje) pero que más adelante os contaré con pelos y señales, y aunque sea difícil de calificar yo la voy a poner de positiva, porque como soy la única que lo sabe hago lo que me da la gana ;p y no me lo podéis discutir jejeje.

Conseguí pruebas de aquello que siempre he sabido pero nunca he podido demostrar: mi familia (y yo por extensión) es rara, pero a esto si me lo permitís también le voy a dar un puntito neutro, que me consta que alguno de sus miembros me lee, y quiero que me siga haciendo su ya famosa carne los domingos y fiestas de guardar (eso sí, en nochevieja, o sea mañana, degustaré por primera vez sus lentejas, como manda la tradición).

Llevo tres meses y medio sin trabajar, y aunque para algunos pueda resultar una ventaja, para mí no lo es (aunque lo lleve muuucho mejor de lo esperado), así que punto negativo!

He descubierto que puedo manejarme dentro de una cocina, y la fama de mis bizcochos me precede allá donde vaya, y no es broma, esta misma semana me presentan a una chica y lo primero que me dice es "ah! la de los bizcochos!" (punto positivo... supongo).

Puntos positivos: 7
Puntos negativos: 2
Puntos neutros: 2
Puntazos positivos: 1
Puntazos negativos: 0

Pues a la vista de los resultados, nuevamente balanza positiva!
Empiezo a pensar que soy muyy optimista con esto de los balances... o eso, o que tengo memoria selectiva y sólo me acuerdo de lo bueno!!

Ahora en serio, espero que vuestros balances hayan sido muy requetepositivos (prometo hacer un barrido de vuestros blogs para comprobarlo), y que el año que viene sea aún mejor (si cabe).

¡¡¡FELIZ 2008!!!

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22 de noviembre de 2007

Unas palabras para Missing

Escribo este post para expresar mi enorme agradecimiento a La Caixa.
He de explicar que cuando llegué aquí apenas conocía a nadie en esta ciudad. Y añadiré que paso bastantes horas en casa, sin mucha conversación.
Pues bien, La Caixa se ha preocupado por mí, ha pensado que me vendría bien hablar con gente, estar en contacto con otras personas, y ha intentado que así sea.
Ahora, a diario me llaman dos o tres personas de parte de La Caixa, unos más amables, otros más parcos en palabras, otros se hacen los sorprendidos, otros que me dejan con la palabra en la boca... pero todos ellos me dedican unas palabras, interfieren en mis actividades matutinas con sus voces, sus preguntas, sus deseos de buenos días.

Además últimamente he descubierto una nueva amistad. Se llama Germán, es de Madrid y creo que se ha sumado a la iniciativa de La Caixa de proporcionarme contactos en mi nueva ciudad. Empiezo a pensar incluso si habrán creado un club, tipo "unas palabras para Missing" o algo así.
Y yo, claro, se lo agradezco.

Eso sí, en ocasiones me sorprenden en los momentos menos esperados (que conste que no les culpo, ¿cómo podrían saber ellos lo que estoy haciendo en cada momento?), como con la sartén en el fuego, desayunando, en la ducha, hablando por el móvil, y sobre todo, sobre todo, durmiendo. Finalmente he optado por atender todas las llamadas que me realizan desde el momento en que me despierto de forma natural, es decir, sin despertadores ni teléfonos que suenen, aunque eso haya supuesto tener que desconectar el sonido del teléfono de mi habitación. Espero que mi decisión no les haga enfadar y continúen dedicándome sus palabras un poquito más tarde.

Pues sí, al parecer mi número de teléfono perteneció antes a La Caixa y a un tal Germán, y ahora soy yo la que les hago de telefonista, aunque creo que no percibiré salario alguno por mis servicios. El paro no cuenta eh? que me lo he ganado con mis muchos años de duro trabajo ;))

26 de octubre de 2007

Un año no es tanto tiempo

Hoy precisamente hace un año que empecé este blog.

Un año no es tanto tiempo. Un año pasa volando. Y decir que en un año te ha cambiado la vida (para mejor) pues es todo un logro.

Pero yo ni siquiera he cambiado. Soy exactamente igual que hace un año. Y que hace dos. Y alguno más si me apuras. ¿Cuándo cambia una persona? ¿qué nos hace cambiar, ser diferentes a lo que éramos?

He aprendido, sí. De la gente que me rodea, de mis vivencias, de los libros que leo, incluso a veces (sólo a veces) de la tele. Pero en esencia soy igual. O eso creo.

En cambio, hay momentos en la vida en los que soy consciente de haber cambiado, de, a partir de ese momento, pensar diferente que hasta entonces, sentir diferente incluso. Pienso en cómo era y los cambios son más que evidentes.

¿Cambiamos porque maduramos, paulatinamente, evolucionando lentamente? ¿o porque determinados sucesos o situaciones nos fuerzan a ello? ¿cambiamos de golpe o día a día, aunque no lo percibamos?

Un año no es tanto tiempo. Un año pasa volando. Dentro de un año creo que seré igual. Igual que ahora, igual que hace un año. Aunque haya aprendido, aunque mi vida sea un poco diferente, aunque mi día a día no tenga nada que ver con hoy (estaré trabajando, digo yo, no?).

Os lo volveré a contar dentro de un año... o eso espero!

PD. Al parecer el mes de octubre es bastante propicio para comenzar un blog, y si no que les pregunten a Querida o a Brui verdad?

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8 de octubre de 2007

Grandes descubrimientos de un ama de casa

He aquí los motivos por los que sé que me he convertido en una maruja/cocinillas/madre (no, no he parido pero ser madre es algo más que eso no?):

- He hecho una ensaladilla.
- He preparado al menos dos bizcochos diferentes.
- He cocinado "patatas con carne".
- Este último plato ha recibido el cumplido de "parecen de abuela".
- He mezclado cosas insólitas que iban a estropearse en el frigorífico obteniendo mezclas no sólo comestibles, sino incluso sabrosas.
- Le he explicado a un hombre en la cola de la pescadería cómo se cocinan algunos pescados dependiendo de cómo te los prepare la pescadera.
- No me da miedo la olla, ni el horno, ni ninguno de los electrodomésticos que hay en mi cocina. Bueno... un poquito la cafetera cuando se queda sin agua a medio café... pero poco eh?

Y, además, en el largo camino que he recorrido hasta llegar a este punto me ha servido para descubrir que (atención, gran descubrimiento que podría cambiar tu vida y tu gastronomía):

- Ser una maruja/cocinillas/madre-sin-haber-parido está al alcance de cualquier mortal.

Me atrevería a decir más: Todo eso que hemos creído siempre sobre lo dificilísimo que es hacer unas buenas lentejas o un bizcocho riquísimo para mojar en el desayuno es una gran mentira! Y aquí llegan otras dos grandes revelaciones:

- Hacer unas lentejas consiste en meter todos los ingredientes en una olla y esperar, por cierto, poco tiempo (y lo mismo para los garbanzos y las alubias).
- Hacer un bizcocho consiste en mezclar todos los ingredientes en un molde, meterlo en el horno y esperar, por cierto también, poco tiempo.

Ah! y un último apunte. Ya no es necesario rogarle a tu madre o abuela, ni suplicar a las vecinas o compañeras de trabajo. Hay cientos, miles de recetas en la red, sencillas, bien explicadas, sin ocultar los truquitos claves y, casualmente, los platos de toda la vida también están allí.
Sí, lo sé, internet es el mejor invento desde que el hombre es hombre.

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30 de septiembre de 2007

Explicaciones varias

Bueno, antes de nada, siento haber creado tanta confusión con mi último post. No, no voy a ser supervisora de ninguna planta. Ojalá. Ojalá fuera a tener cualquier trabajo relacionado con la enfermería. Pero, de momento, voy a ser ama de casa! Quién me mandará a mí experimentar con símiles...
Por increíble que parezca, nunca antes de ahora había tenido que ejercer de jefa en casa. Y en cierto modo me hace ilusión. En realidad, y para ser sincera conmigo misma, me hace mucha ilusión, vamos que me apetece de verdad.

Sólo me da miedo que pase el tiempo, unas semanas, unos meses, y que esto no sea suficiente, que necesite vestirme de blanco, tener pacientes, pinchar culos, trabajar. Me conozco lo suficiente como para saber que la casa no es mi hábitat natural.
Es muy difícil de explicar, sobre todo porque ni yo misma lo entiendo. No es por dinero, ni por puntos, pero no trabajaría en centros privados (al menos por el momento) en los que cobras menos y no putúas. No es por estar ocupada, hay mil cosas que quiero hacer, o que simplemente ocupan mi tiempo. No es por nada y es por todo.
Es por trabajar, sentirme útil, tener obligaciones inaplazables (si trabajo de noche tengo que ir, si tengo que planchar puedo hacerlo mañana), satisfacerme ante el sueldo ganado y merecido, tener un uniforme, una identidad.
Es por tener experiencias nuevas, aprender, conocer gente, saludar por los pasillos tristes con sonrisa alegre, tener taquilla, coger vías, tener alumnas, madrugar por algo.
Es por todo y no es por nada.

Los 15 días que llevo ejerciendo han sido muy gratificantes. Ya, ya sé que mis palabras pueden resultar extrañas, quizá nunca hayáis oído a un ama de casa hablar así de su trabajo (yo al menos nunca lo he hecho). Pero así es. Me gusta cocinar, innovar (mucho, demasiado?), me gusta salir a la compra, me gusta (increíble) planchar, me gusta ver la casa limpia (limpiar no tanto pero...).

Pues eso, hasta aquí la aclaración a mi nueva ocupación, me veréis desesperar poco a poco en estos meses, y, espero que pronto (a ser posible antes de que me empiece a desesperar) descubráis junto a mi "la dura vida del sustituto" a la que alguna que otra vez ya he hecho referencia.

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22 de septiembre de 2007

Jefa

Hoy voy a desvelaros mi nueva ocupación. Sé que la espera ha sido larga, que me he hecho de rogar un poquito, pero hoy por fin sabréis a qué voy a dedicarme a partir de septiembre.

Voy a ser "SUPERVISORA DE PLANTA".

Lo cierto es que mi trabajo actual me encanta, el contacto con el paciente, la urgencia, las prisas, el no saber qué será lo próximo que entre por la puerta...
Pero me ha surgido como una nueva oportunidad, algo que no he probado y que, aunque pueda parecer algo aburrido, quizá aprenda a llevarlo bien.

El trabajo a simple vista parece sencillo pero según me han dicho personas con experiencia en el puesto supone más esfuerzo del que aparenta y muchas veces las mañanas no te cunden lo suficiente para acabarlo.
De todas formas me considero capacitada para llevarlo a cabo, soy bastante buena organizándome cuando me lo propongo, y además, al menos en principio, sólo será por unos meses, aunque siempre se podría alargar.

Me da pena, estoy segura de que echaré mucho de menos mi trabajo actual, pero es algo que casi me ha venido impuesto y que me va a ayudar mucho a ser más competente. Es más bien la incertidumbre de si llevaré bien el día a día, o si por el contrario echaré mucho en falta mi uniforme blanco. No, las supervisoras no llevan uniforme blanco, vamos, te lo puedes poner si quieres, pero no es lo habitual. Y de cosquillas en el estómago cada vez que se abre la puerta nada de nada, rutina es la palabra que mejor define el trabajo de las supervisoras.

La suerte es que, al menos de momento, sólo voy a supervisar una planta, bastante grande eso sí. Es que hay supervisoras de dos plantas y hasta de tres. Y otra ventaja es que mi planta va a estar bien equipada, es toda nueva y no debería dar muchos problemas.

Ya sé que no es una ocupación muy original, que supervisoras las hay a patadas y que estar en la urgencia es mucho más emocionante. Sinceramente, espero volver al contacto con el paciente en seis u ocho meses, pero mientras tanto os iré contando mis aventurillas en éste mi nuevo trabajo como AMA DE CASA.

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4 de septiembre de 2007

Hay gente mala por el mundo

Ya sé que dije que no lo haría, pero ahí va la crónica de una noche de ¿verano?

Salí un poco (bastante) antes de currar (majas que son mis compis) para que me diera tiempo a vestirme, ya sabéis, chapa y pintura, bueno, esas cosas. Y sí, estaba nerviosa, qué le vamos a hacer, tonta que es una.
Quedamos directamente en el restaurante, pero antes hice una parada en el hospital para dejar una tarta (de queso, mmm) y una botella de cava al turno de noche, que me consta que les hubiera encantado venir.
Fui la primera en llegar aunque no esperé mucho. El restaurante tiene para mí un encanto especial, y es que el primer día que vine (hace más de cuatro años ya, aunque yo venía tan sólo para un mes) trabajé de noche y cené aquí.
La cena genial, muy abundante, la conversación muy amena, muchas risas, un ambiente perfecto. De postre crema “de la tierra”, café, chupito… y un ramo de flores!
Mientras doy vueltas al café se abre paso la camarera con una caja enorme entre las manos. El vino me había templado un poco los nervios (o eso creía yo) pero no atinaba a abrirla. Eran una pareja tradicional de la zona, para recordar el pueblo que tan bien me acogió.
De nuevo la camarera con otra bolsa. Yo no podía más que reírme. Dentro otros dos paquetes, en uno un libro que me fueron firmando los presentes, y en el otro un reloj muyyyyy bonitoo!! Éste tuvieron que ponérmelo, yo no era capaz (y no, no era el vino).
A estas alturas mis nervios no podrían calmarlos ni una triple dosis de valium, aunque me resistía como podía a llorar. Pero mis compañeros son malos, muy muy malos, y se habían marcado un objetivo, así que golpeando la mesa al más puro estilo americano gritaban:
- Que hablee, que hablee…!!
A todo esto, las mesas de alrededor hacían los coros, ya que habían presenciado todo el ritual de los regalos querían verme también acabar de hacer el ridículo.
Y yo, la persona más vergonzosa del mundo, me levanté y hablé. Bueno, lo que pude, que no fue un discurso muy brillante pero debió ser bastante sensiblero porque incluso un hombre en la mesa de atrás me gritó:
- Missing, nos hemos emocionado todos!

Luego llegaron las copas, los bailes, las risas, las fotos secretas que jamás verán la luz (podría chantajearles a todos jeje). Un médico bailando estilo Paco Porras, una enfermera confesando sus múltiples multas de tráfico por todo tipo de motivos, celadoras llegando a casa más tarde que sus rebeldes hijos adolescentes, responsables madres pegándose cartas en la frente… un sinfín de hechos inenarrables, pero tranquilos, no daré nombres, vuestros secretos están a salvo conmigo!

Y para despedirme otra vez a llorar. Y es que hay una enfermera que es especialmente mala. Más mala que la bruja Piruja, la de Hansel y Gretel, la de la manzana envenenada, y todas las madrastras de los cuentos juntas.... Quee si eres una tía cojonuda… Quee si tienes un carácter que da gusto... Quee si te quieren en todas partes, en la planta, en consultas, en urgencias, en laboratorio... Quee te vamos a echar muchísimo de menos... Quee allá donde vayas te querrán porque es imposible no hacerlo.

En fin, que la tía se lo curró, ya os digo que es mala malísima, seguro que llevaba toda la noche planeándolo. No contenta con eso, al llegar a casa me manda un mensaje. Pero qué bruja. Espero que al menos le den mi puesto de trabajo, le caería al pelo.

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25 de agosto de 2007

De amor, cólicos y hormigas

Trabajé de noche. Mientras le pasaba media Dolantina a un cólico (el pobre venía retorciéndose y las medicaciones previas le habían caído en el cuerpo como agua) ojeaba una revista. En ella, un llamativo titular sobre algo como el amor, y enamorarse y esas cosas (tan usadas en las revistas para atraer nuestra atención sobre unas líneas a menudo cutres y sin sustancia alguna). Leí, porque no tenía nada mejor que hacer.
Pero en contra de lo que esperaba no me resultó insulso en absoluto. Era una entrevista a Eduardo Punset, autor de "El viaje al amor: las nuevas claves científicas". En ella explicaba desde el conocimiento científico y con argumentos fácilmente comprensibles por cualquiera con más de un dedo de frente cómo nos enamoramos, porqué, de quién, etc.
No quiero entrar a valorarle como científico; ni como abogado o economista. Ni siquiera como político. He de reconocer (llamadme ignorante) que hasta esa noche le desconocía por completo. Pero lo que leí me gustó.

Un timbre me hace levantar la vista de la celulosa. El del cólico, que se le ha acabado el frasquito, pero aún le duele. Que quiere más. Lo comento con la doctora y se lleva la otra media Dolantina. La tensión estupenda pero aún así:
- Te lo pongo lentito por si te mareas eh?
- Lo que sea, no tengo prisa, pero que se me quite esto yaaa!


Vuelvo a Punset. El ordenador libre, visita a mi amigo google. Y resulta que el susodicho tiene blog. Pues una visitilla no?
Y al momento me veo allí, reflexionando sobre hormigas y la mujer del vecino. Pues sí que me está amenizando la noche el Punset este. Y yo agradecida claro.

De nuevo un timbre. El del cólico que tiene náuseas. Normal, la Dolantina. Cierro el suero, le acerco una bolsa de plástico (por si acaso) y me dispongo a cargar un Primperán. Antes de poder abrir siquiera la ampolla ya está vomitando.
- Con esto se te pasará- le explico.
Él medio sonríe.
- Al menos ya no me duele- me suelta.

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18 de agosto de 2007

Cenaremos para celebrarlo!!

Síííííí..!!! una cena de despedidaaa..!!!

Según parece un nutrido grupo de trabajadores de mi hospital se ha enterado de mi próxima partida y no han sido capaces de contener la emoción y las ganas.
- Por fin se va! por fin se vaa!!

Siendo un acontecimiento tan importante y tan esperado por todos han decidido celebrarlo a lo grande, organizando una cena de despedida con regalitos incluidos a la que amablemente han accedido a invitarme, a condición sine qua non de que pronuncie unas palabras de las que poder reírse el resto de la noche. A cambio han prometido darme el tiempo necesario para pensar el discurso, que será el que tarde alguna de mis neuronas en volverse rojo borgoña o la llegada de los postres (lo que antes suceda).
Así las cosas, tengo prohibido hacer planes para la noche del día 31 de este mes. Y me recomiendan no hacerlos tampoco para la mañana del 1 de septiembre, incluso hay quien me ha sugerido alargar esta recomendación a la tarde, cosa que ya me parece exagerada, pero que tendré en cuenta.

Lamentablemente no podré contaros los estragos causados en mis futuros excompañeros y en mi propia persona hasta pasado suficiente tiempo como para haberlo olvidado.
¿Motivo? otro de los inconvenientes de las mudanzas. Una tiene que dar de baja su línea telefónica y contrato internáutico, poner línea de teléfono en el nuevo domicilio, dar de alta dicha línea, y recontratar cable para blogs, digooo para internet. Vamos, un gran lío de papeles y plazos que me harán estar sin internet más tiempo del que quisiera (esperando siempre que sea el mínimo posible).
Pero no se adelanten señores y señoras, esto no tendrá lugar hasta el 31 de agosto, coincidiendo casualmente con la fecha del evento (síí, la cenaa).

Pues eso, que me hace iluu... si es que esta gente me quiere... jajaja.

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6 de agosto de 2007

Estrenos de cartelera

¿Por dónde empiezo? hay muchas cosas, demasiadas cosas. Debería deshacerme de la mayor parte. Abro una puerta, abro otra. Todos los armarios y cajones tienen cosas dentro. ¿Y dónde dices que tiene que entrar todo esto? puff, imposible.

Me quedo mirando con detenimiento. Lo cierto es que gran parte de todo esto no voy a volver a usarlo. Sí. Definitivamente toca limpieza.

Me armo de grandes bolsas y un montón de paciencia y comienzo a revisar armario por armario. Las cosas son sólo eso, cosas, pero hacen que los recuerdos se me agolpen en la cabeza. Y me descubro de niña, y de adolescente, y de más joven, y es que ya no tenemos 18.

Y me da añoranza de las cosas buenas, pero también me doy cuenta de lo genial de mi edad, en la que no eres una cría pero tampoco eres mayor, no tienes que obedecer a nadie pero tampoco tienes grandes obligaciones. La libertad de elegir, de tomar decisiones. De ir, venir, hacer y deshacer a tu antojo. De vivir según te apetece aunque a simple vista no parezca lo más adecuado, aunque otros te digan que hay opciones más beneficiosas para ti. Pero qué sabrán ellos, o quizá sí sepan, y aunque les gustaría, en su situación no podrían ni planteárselo.

ME MUDO. Pero no, no vuelvo a mi ciudad.

Lo que tanto ansiaba que me trajera junio finalmente llegó en julio, durante mis vacaciones. Significa un gran avance en mi vida, desde luego hacia mucho mejor. Y también significa un gran cambio, y éstos son los principios, buscar un piso, hacer una mudanza, dejar un trabajo.

Y aunque me da muchísima pena, me muero de ganas de estrenar mi nueva vida, que empezará como lo hacía el cole antaño: en septiembre.

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28 de julio de 2007

Entrevista personal

¿Qué atractivos turísticos te impresionaron más?
El país en sí es un gran atractivo turístico pero destacaría el Strokur, un géiser que dispara agua hirviendo a muchos metros de altura (como no andes con ojo te empapa), y Gulfoss, la catarata más increíble que puedas imaginar, no te alcanza la vista para abarcarla. También la ruta por el glaciar con crampones y piolet, y la adrenalina en la moto de nieve a 60 km/h tocando casi el cielo con las manos.


¿Qué te sorprendió más del país?
Puff infinidad de cosas... el clima agradable, los días de 24 horas, el hielo de los glaciares, el contraste de colores, verdes, azules, blancos, especialmente intensos en toda la isla. También el desagradable olor del agua caliente en muchos sitios a huevos podridos, y no, por más que digan, no te acostumbras ni al segundo día ni al quinceavo!

¿El mayor descubrimiento?
Las piscinas! habíamos oído hablar de las pozas, que están genial, pero las piscinas... muy baratas en comparación con el resto de cosas, y muy muy abundantes, en cada pueblo de cuatro casas tienen una, al aire libre y con varias pozas a diferentes temperaturas: 38, 40, 42 grados, y otra más grande a 35 o así para nadar. Así es fácil recuperarse de las largas caminatas!

¿Qué aprendiste de los nativos?
Muchas cosas. No son especialmente abiertos, pero si les preguntas o te interesas por su país se deshacen en explicaciones encantados de la vida. El agua caliente es gratis (normal, les sale de todas partes), y la electricidad es muy barata. Toda la producen con la enormes cataratas y caídas de agua y con energía geotermal. Les parecía imposible pensar que en España el agua fuera un bien escaso o que necesitemos de viento para producir energía. Además supimos que en invierno todo, las cataratas y hasta el mar se congelan. Que pagan por ir al médico y que los alcohólicos (que abundan en el país, dicen que por culpa de los españoles jeje) tienen una paga del estado.

¿Qué te hizo sentirte como en casa?
Bailar el "bamboleo", "la boooomba", "obi oba" y demás grandes éxitos internacionales del folklore typical spanish en los pubs de Reykjavik, os podéis imaginar la cara que se me quedó...

¿El peor momento?
En Husavik, una pequeña aldea de pescadores, subida en un barco (bueno, barquito jeje) esperando avistar alguna ballena. Dos horas y media de un terrible mareo, pasando frío y ataviada como el capitán pescanova con chubasquero azul incluido. Eso sí, mereció la pena cuando por fin apareció el cetáceo, se me pasaron todos los males viéndola juguetear con nosotros, saltando y aleteando durante más de un cuarto de hora. Tener a pocos metros un bicho tan grande estando tú en un barco tan pequeño te hace sentir frágil, a merced de su buena voluntad.

¿El mayor acierto?
Ir de camping (y comprar un buen saco). Allí están muy bien montados, no hizo tanto frío como esperábamos y tan sólo llovió un día. De hecho pasé más calor que frío, tomé el sol en bikini casi más de lo que lo he tomado aquí en lo que va de verano e incluso llegué morena y todo.

¿Civilización?
La justa. Incluso la capital es un pueblo grande, sin bloques de pisos, sólo casas con jardín y piscinas. Y el segundo núcleo urbano más grande tiene apenas 16mil habitantes.

¿El idioma?
Imposible. Ni aún llevando varios meses viviendo allí es posible aprender más de unas pocas palabras (¿verdad?). Menos mal que todos, incluidos los niños de 5 ó 6 años, hablan inglés a la perfección (con un acento cuando menos curioso), y varios algún otro idioma (español nadie que conociéramos). Ah! y muchísimos turistas son francófonos, cosa que aproveché para practicar además el poco francés que aprendí en el instituto.

¿Qué te gustaría importar de allí?
Los sueldos de las enfermeras!! 4000 euros por no más de 35 horas semanales. Claro que todo lo demás iba en consonancia con esos sueldos...

¿Qué es lo mejor que te traes de Islandia?
Una noticia maravillosa que llevaba mucho tiempo esperando.

¿Es un viaje que recomendarías?
Encarecidamente.

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15 de julio de 2007

Empezando por el final

El viaje de vuelta fue un auténtico caos.
Pasamos la noche en el aeropuerto, ya que nuestro vuelo salía a las 7 de la mañana. A las 5 ya habíamos hecho el check in y a las 7 sentaditos en el avión. Avería. Espera. Desembarque. Más espera.
Incertidumbre, prisas, dudas, ¿qué hacemos?, un nuevo compañero de viaje.
Perdimos nuestro enlace en Londres y el café de Starbucks que pensábamos tomarnos.

De pronto una idea: cenar en Alicante, bocata de jamón serrano y tortilla española. Inesperado vuelo directo rodeados de islandeses con ganas de playa.
Calor pegajoso y noche cerrada, oscuridad inexperimentada desde hace tanto que casi hasta asustaba.

Nos subimos en un autobús alicantino rumbo a Madrid. De madrugada nueva avería y desayuno inesperado en Albacete. Otra vez dudas, no llegamos. Cambio de autobús, cabezadas.

En la capital carreras de sur a norte, maletas, bromas en el metro (ahora es cuando se estropea esto también!).
Cogimos nuestro enlace a una ciudad más cercana, fin de viaje para nuestro amigo, a hora y media de casa nosotros. Caras conocidas que te recogen en la estación bocata en mano y te acercan a casa a cambio del relato de tan impresionante viaje.

Ya en casa ducha energizante, prisas, café cargado y a trabajar.

Doce horas de viaje que se convirtieron en más de treinta, sin el aliciente de encontrarte a Brad Pitt y Angelina Jolie en el aeropuerto (como en el de ida), pero muy entretenido.
Anécdotas sobre el país que abandonamos por parte del "seminativo" (¿qué tal la boda, no se estropearía el coche no?), sueño, risas, mucha agua, intercambio de direcciones, pleased to meet you, nos vemos en Londres la próxima..

Tres días después aún estoy recuperando (la mala noche de ayer currando posiblemente también influya), pero lo recuerdo con una sonrisa en la cara, al final fue la parte más aventurera del viaje!

El resto os lo cuento otro día, que hay mucho que contar. Eso sí, tiempo el justito, que las novedades no acaban en el viaje.

¿En islandés? sólo aprendí una palabra:
Takk fyrir.

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1 de julio de 2007

Tierra de fuego y de hielo

Según parece por estos lares también hay internet...
Sólo escribo para saludaros desde otras latitudes y para deciros que esto es genial, impresionante, infinidad de contrastes que no podía ni imaginar...
A mi vuelta os contaré con más detalle (aún me quedan muchos días) y os contaré las grandes novedades que me aguardan en los meses venideros... pero todo a su tiempo, ahora toca seguir disfrutando de est viaje increíble que jamás podré olvidar.
Muchos besos.

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4 de junio de 2007

Ocupaciones que da gusto tener

Hoy voy a terminar mi lista.

Mucha de la gente que me conoce se sorprendió mucho con mi elección. Digamos que soy (o al menos doy esa imagen) más bien una chica de playa, calorcito y tranquilidad. O eso creían ellos. Digamos que el ejercicio físico y yo nunca fuimos grandes amigos. Digamos que la aventura nunca fue una de mis prioridades. Digamos que las comodidades tipo Todo incluido siempre han sido bien valoradas por mí.

Pero para dar en el clavo hemos de añadir que no soy precisamente una persona simple con todo lo que ello implica, que tengo muchas vueltas de tuerca, a menudo aparentemente incompatibles entre ellas aunque todas quepan en mi persona. O quizá es sencillamente que estoy abierta a multitud de opciones, al menos en lo que a viajes se refiere.

El caso es que nadie de quienes me conocen habrían pensado jamás que yo elegiría voluntariamente un viaje como el que nos ocupa para unas supervacaciones. Un viaje de frío (o al menos bastante fresco para las fechas en cuestión), con las comodidades mínimas, un viaje de no parar, de caminatas, trekkings, cansancio. Un viaje del que venir rendido y buscando calor y playa.

Y ese destino es Islandia.

18 días por "la tierra de hielo", descubriendo glaciares, volcanes, fumarolas, pozas de agua termal, fiordos, enormes fallas, lagos helados... pero también para conocer de primera mano la actividad incesante de Reykjavik en verano y su nightlife; el sol de medianoche, o lo que es lo mismo, los días de 24h y las noches inexistentes; la amabilidad de sus gentes; su única carretera nacional que rodea la isla; avistar sus ballenas en mares helados y bañarme al aire libre (fresco, eso sí) en una poza termal que se cruce en mi camino... motos de nieve, caballos islandeses, barcos anfibios... practicar inglés y aprender un par (no más) de palabros en islandés.

Y todo ello con un coche de alquiler y una tienda de campaña. Y una tarjeta de crédito claro, que hablamos del tercer país mas caro del mundo.

Inconveniente (o ventaja, según se mire) añadido: que no es un viaje de agencia, paga y punto. Es un viaje de estudiarte las guías turísticas para no perderte nada. De buscar información en los lugares más recónditos de la red. De comprar el material necesario. De mirar vuelos, escalas, campings, rents-a-car. Un viaje que se comienza a disfrutar desde el mismo momento en que se decide pero que al mismo tiempo y por eso mismo precisa de gran parte de ese tiempo del que de una temporada para acá apenas dispongo.

Pues sí, como véis no todas las ocupaciones de mi cabeza iban a ser complicadas o difíciles de llevar. De hecho hay algunas que da gusto tener!

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24 de mayo de 2007

Enormidad mundial

El mundo es enorme. Afirmación simple, lo sé.
Este año quiero pasar unas vacaciones a lo grande. Quiero intentar avistar lo grande que es el mundo. O al menos hacer una buena toma de contacto.
Parece fácil no? prepara unos cuantos días libres, una buena cantidad de dinero, muchas ganas, gran parte de ese tiempo que tanto escasea para planificación y... voilà!


Pero no, qué va. El mundo es tan grande y las posibilidades de viaje tan infinitas que lo difícil es decidirse.
Yo ya lo he hecho, pero antes de descubriros mi elección voy a contaros las opciones que barajé (sí, este post es una lista). No he descartado niguna para futuros viajes, al contrario, todas ellas son mis nuevas asignaturas pendientes, pero el clima me ha ayudado y casi obligado a tomar mi decisión. Eso sí, voy a necesitar muuchas vacaciones y muucho efectivo en estos años venideros para hacer todos los viajes que se me han antojado! Ahí van:

Thailandia. 15 días por la selva thailandesa, poblados, jeep, viajes a lomos de un elefante, ciudades de ensueño, otra cultura... Que me encantará descubrir cuando pase la época del monzón y las lluvias no sean tan intensas. Unas vacaciones ideales para marzo o abril.

Senegal. 15 días de safari trepidante, tribus, sabana africana, poblados y modos de vida inimaginables, playas keniatas que ya quisieran en el Caribe, aventura... Ideal para cualquier año menos para éste, demasiadas vacunas y muchas enfermedades que este año no me puedo permitir sufrir.

China. 15 días recorriendo el país. Impresionantes urbes, grandes descubrimientos culturales, intimismo y magia en Tibet, cordialidad.. De las que más me hicieron dudar dadas las circunstancias.

Groenlandia. 19 días recorriendo el interminable glaciar con una expedición, canoas, trekking, motos de nieve, paisajes inimaginables... para lo que se necesita una forma física que quizá aún no tengo pero que tendré, porque ese viaje no me lo pierdo!

Australia. 21 días descubriendo el país de los canguros y de mucho más, tribus, bosques, ciudades, estilos de vida, aventura... Descartado este año por una simple cuestión económica pero que se hará realidad en un futuro a corto-medio plazo (espero).

Crucero por los fiordos escandinavos. Tan sólo 8 días de viaje para disfrutar de magníficas vistas y descubrir estas maravillosas formaciones. Un poco breve para el viaje que busco en este momento, pero no lo descarto para otras ocasiones, o incluso para descubrir estos países en coche.

Brasil. 15 días en total, 7 por el interior del país descubriendo sus muchos encantos, cataratas impresionantes, capitales excepcionales, paisajes de ensueño... y otros 7 de estancia en una de sus maravillosas playas en un complejo Todo incluido. Descartado por los huracanes que asolan todo el continente en esta época, motivo por el cual descarté también Argentina, Perú, Costa Rica... Mi experiencia en viajes a este continente (Cuba y Rep. Dominicana) fue en los meses de marzo- abril, y creo que es el mejor momento del año para acercarte. Otra vez será.

Turquía. Los viajes que he visto eran de una semana y el panorama está "bastante revuelto" para tomarlos como opción, teniendo tantas otras.

Y aquí se acaba mi lista. En el próximo post os contaré por fin a dónde me voy de vacaciones este año. Pues ya sabéis otra de mis muchas ocupaciones en estos momentos: Preparar ese viaje tan especial...

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16 de mayo de 2007

Cursos gratuitos que se comen tu tiempo

Existen muchos tipos de cursos.

Los hay obligatorios, son los mejores porque no te planteas el ir o no, simplemente lo haces porque no te queda otra opción.
Los hay caros, incluso los hay carísimos, a los que uno va encantado porque si estás dispuesto a pagar tanto dinero es que algo bueno te ofrecerán a cambio no?
Los hay de difícil acceso, es decir, lejos de tu casa, pero no te importa trasladarte porque son una oportunidad de abrirte las puertas que te cierra el vivir en un pueblo.
Los hay interesantes, esos que harías de cualquier manera porque aprendes cosas de vital importancia en tu profesión.
Los hay baremables, los más codiciados para ampliar currículo y conseguir más puntos en las bolsas, lo que implica (teóricamente) más y mejor trabajo.
Y los hay entretenidos, en los que cuatro horas se te pasan volando, y encima socializas con gente que vale la pena.

Pues bien, he descubierto que además puede llegar a darse una mezcla impensable de todos ellos. Y me explico. Aunque resulte imposible de creer existe el curso gratuito, voluntario, en la puerta de tu casa, baremable, interesante y entretenido. Y además si tienes que trabajar en horas de curso te dan el día!

Y aunque parezca increíble una se lo piensa. Sí. Y se lo piensa porque su vida últimamente está falta de horas, porque su cabeza ya es un hervidero de por sí, porque no le dan los días ni las neuronas para todo lo que tiene en mente.
Pero inevitablemente una acaba haciendo el curso. Porque es gratis, baremable, interesante, muy útil, a la puerta de casa y además divertido.

Aunque eso implique volverse loca haciendo viajes exprés a Madrid que deberían haber sido más relajados.
Aunque tenga que renunciar a pasar una semana en su ciudad, a la que no va desde enero (vergüenza me da decirlo jeje).
Aunque casi se le olvide la consulta con el alergólogo, la revisión del coche y hasta llamar a sus amigos de vez en cuando.
Aunque alguien tenga que hacerte de recadera para llevar y traer las cosas que tú misma pensabas llevar y traer.
Aunque alguien haya tenido que coger un tren y pasar una noche de nervios en soledad.
Aunque sus horas libres se hayan reducido por debajo de cero.

Pues sí, tres semanas de cuatro a ocho. Y además hay que estudiar eh? Sí, sí, aunque haga cinco años que una no toca un libro (que vergüenza me da también).

Pues ale, ahí lo tenéis, otra cosa más por la que no puedo dedicaros el tiempo que os merecéis.
Esto ocupa parte de mi tiempo de reloj, el tiempo neuronal es todo (TODO) para
Tenacidad contra el temporal. Y aún tengo muchas más historias que os iré contando. En cuanto tenga un hueco!

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5 de mayo de 2007

Tenacidad contra el temporal

Sé algunas cosas. Sé lo que tengo, sé dónde vivo y lo que hago.
Pero hay muchas cosas que no sé.
Incertidumbre.
Dudas.
Nervios.
Qué pasará.

Ya lo sé, las ventanitas de las que hablábamos. Asomarte y ver, pero a su debido tiempo.
Pero es que a veces los nervios pueden más que uno, y quisiera saber el resultado final, o al menos quisiera que ya hubieran pasado estos meses y que sea lo que dios (o quien corresponda) quiera.

Ayer miraba por mi ventana y nevaba. Y lo hacía con tanta fuerza que resultaba imposible concentrarse en los días de sol que estaban por venir. Y vinieron, y vendrán, eso seguro. Porque abril estaba a la vuelta de la esquina. Porque mayo es el mes de las flores. Porque junio... debería ser junio quien pusiera fin definitivo a este invierno, quien trajera el calor, el sol abrasador en la espalda, las merecidas vacaciones a países inimaginables, las risas de los niños en la playa, los helados de jaspeado de moka, los cambios, las ganas.

¿Será junio un mes de sequía estéril? ¿o traerá la riqueza y abundancia de colores, sonidos y olores propios de la estación estival? ¿qué nos depararán estos meses inciertos?

La nieve en primavera nos avisaba de que todo es posible, lo predecible y lo que no lo es, lo esperable y lo increíble, lo que deseas y lo que mereces.

Y ya que no consigo abrir mi ventanita de junio y ver qué se cuece me gustaría al menos poder ser imparcial, pensar en las posibilidades vistas desde fuera, calcular qué dice la estadística, racionalizar las opciones.
Pero claro, la objetividad a menudo resulta una cuestión bastante difícil. Muchas veces imposible de alcanzar. Y dependo del día que tenga para verlo más o menos claro, más o menos factible. Y lo malo (o lo bueno) es que no puedo hacer mucho más que esperar.

Eso, y felicitar a quien lo hace o lo hará posible, y darle mi más sincera enhorabuena pase lo que pase porque es la persona más tenaz, constante e inteligente que conozco, y su enorme esfuerzo se verá recompensado, no sé cuándo pero estoy segura de ello.

Porque cuando cumples con tu parte sólo te resta esperar a que salga tu número del bombo.
Y quién sabe, quizá este año sea el año, y podamos utilizar otras latitudes para celebrarlo.


Sí, como véis estos meses llegan cargados de cosas importantes para mí, aunque muchos días la incertidumbre me puede y procuro mantenerme ocupada para no pensarlo mucho. Quizá (ojalá) se avecine una época de cambios muy importantes. Quizá todo siga más o menos igual...

PD. Ya sé que os tengo un poquito abandonados, pero surgen tantas cosas todas al mismo tiempo... ya os iré contando ya...

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15 de abril de 2007

Cosas pendientes

Todos hemos tenido alguna vez cosas pendientes. De hecho la mayoría de nosotros las tenemos ahora, qué digo, las tenemos habitualmente. Y es normal.
Es normal, incluso sano diría yo, tener algo en esa lista, una cosilla o dos.
Pero, ¿qué sucede cuando no son una cosilla o dos? ¿qué pasa cuando esa lista crece y crece hasta hacerse aparentemente interminable?

Pues algo así es lo que me pasa a mí últimamente.
No. No han aumentado mis obligaciones, ni mis turnos de trabajo. No he tenido un niño ni una vida secreta que compaginar con la mía. No me he mudado de ciudad (aún) ni ha crecido considerablemente mi vida social.
Pero algo sucede, mi tiempo se pasa volando, se esfuman los días y los meses, avanti, avanti, sin detenerse un momento para darme cuenta de en qué vuelta estoy.
Y es genial, sí, al menos para mí lo es, se acelera la llegada del verano, la consecución de hechos y logros, propios y ajenos. Todo va avanzando sin que yo apenas me dé cuenta, y me encanta (o eso creo).

Sólo tengo un problemilla... y es mi lista de cosas pendientes.
Se supone que a medida que pasa el tiempo irás haciendo esas cosillas que llenan tu lista, al tiempo que van surgiendo cosas nuevas que las reemplacen. Así debería ser al menos. Pero mi lista no.
Las cosas que la encabezaban lo siguen haciendo, ni una sola cosa se ha movido de su lugar en "pendiente", nada ha sido tachado desde hace meses. Todo lo que estaba sigue estando, y lo que es peor, a medida que pasa el tiempo se van sumando nuevos deberes, más instrucciones, cosas por hacer.
- ¡¡¡Pues ponte las pilas!!!- me diréis.
Pero no puedo. No hay tiempo. No me preguntéis a qué me dedico, qué hago con mis horas, con mis días, no lo sé.

Siendo sincera he de decir que no hay nada en esa lista que sea "importante" y léase importante como "necesario para mantener un orden mínimo en la vida de una persona". Vamos, que casi todo son cosas que un día decidí que quería hacer, y que sigo queriendo hacer, pero para las cuales no encuentro un hueco.


¿Será la primavera, con la fama de alteradora que tiene? ¿serán las hormonas o las endorfinas? ¿será la falta de motivación, de necesidad quizá? ¿será la inercia? ¿o será la incertidumbre que todo lo ocupa? ¿qué será, será?

Pues no sé lo que será, y mi lista ya no me entra en la pizarra de la cocina, ni en la puerta de la nevera, ni en la libretita de los teléfonos, ni casi casi en mi disco duro.

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16 de marzo de 2007

Visionaria

Cuando era niña quería asomarme por una ventanita y saber cómo iba a ser de mayor. Y muchos días me sorprendía pensando: ojalá pudiera verme sólo una vez, sólo un segundito, y saber cómo voy a ser, ver mi imagen de dentro de unos cuantos años.

De adolescente quería adivinar muchas cosas de mí, como todo adolescente que se precie quería conocerme más, sorprenderme menos de mí misma.

Pero sobre todo quería abrir esa ventana inexistente y ver con quién iba a compartir mi vida, si es que iba a compartirla con alguien.
Sin duda es una época de dudas en general, pero el exceso de hormonas, los desengaños, las desilusiones y los frecuentes enamoramientos platónicos (y no tanto) hacían que esa fuera mi mayor inquietud.

Y llegas a la universidad, decidida, con mucho aplomo, disfrutando de lo que haces cada día, orgullosa de cumplir con lo propuesto, pero con dudas sobre el futuro. ¿Trabajaré? ¿me pasaré la vida en paro? ¿tendré que mudarme? ¿me permitirá mi sueldo la vida que quiero?
Y nadie te explica nada, nadie te orienta. Y los que lo hacen parecen más confundidos que tú. Y los que no lo están no tienen la intención de ser claros, ni sinceros, y te cuentan la peor cara que se les ocurre, maquillándola cuando su color original es demasiado alegre.
Y tú, que tonta no fuiste nunca, intuyes que quizá la realidad pueda ser otra, y como no tienes ni idea quisieras asomarte a tu ventana imaginaria y verte en unos años vestida de blanco uniforme en alguna ciudad que quién iba a decirte que no sería la tuya y trabajando en un servicio que jamás hubieras imaginado.

Y esta mañana otra vez te levantas. Te miras al espejo y ves la imagen que ansiabas de niña. Abrazada a tu espalda la persona que una adolescente idolatraba se ofrece para preparar el desayuno mientras te vistes. Y un día más una enfermera en el hospital de algún lugar espera a que den las ocho menos cuarto para verte aparecer a darle el cambio y poder irse a casa después de una noche de trabajo.
Y tu ventanita se abre ante ti, y piensas en las veces que, con la imaginación, te asomaste a este momento. Y te das cuenta de lo efímero de las ventanas, de cómo se mueven en el tiempo, de cómo se transforman, y de lo deprisa que se convierten en algo nuevo igualmente deseado, con la misma ilusión e incertidumbre de años atrás.

Cada momento tiene su ventana, a la que quisieras asomarte un ratito todos los días, y piensas lo que darías por ver algo claro a través del cristal. Qué pasará en estos meses, qué cambiará realmente en este año, qué te depara el futuro próximo, cómo, cuándo, dónde.

Y lo sabrás. Lo verás. Eso sí, en su momento. Cuando tu cabeza ya esté pensando en una nueva ventana, en nuevos retos, nuevos planes. Cuando ya no sea cosa de visionaria sino de pararte y mirar a tu alrededor.


PD. Alguno ya es un añito más viejo, felicidades al cumpleañero!!

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8 de marzo de 2007

La decente docente

Soy enfermera. Y todo el mundo sabe que las enfermeras tienen que tratar con la gente. Se ponen su uniforme blanco (o del color que corresponda, que estamos muy modernizadas en algunos sitios, aunque yo sigo de blanco), y hablan con el paciente, le tocan, le hacen "cosas" (pero qué mal pensados sois, por dios). Pues bien si una enfermera no fuera capaz de tratar con sus pacientes no podría ser enfermera no?

Un profesor. Todos sabemos que los profesores han de tratar con sus alumnos. Tienen que ponerse ahí delante de todos y hablar, explicarse, hacerse entender. Pues bien, si un profesor no fuera capaz de hablar en público no podría ejercer su profesión no?

Supongo que se dará el caso en que un profesor tenga que ejercer de enfermera, vamos que los profesores también tendrán hijos que se caigan y se hagan heridas, digo yo. Pero tocar a tus hijos no tiene porqué ser un problema.

¿Y qué pasa cuando una enfermera tiene que ejercer de profesora? ¿Y qué sucede cuando además sus alumnos no son niños ni jóvenes sino 50 jefes, todos hombres por supuesto, de una empresa?
Comprendedla... que la enfermera jamás ha tenido que hablar en público. Que la enfermera nunca ha tenido que enseñarle nada a nadie desde que ayudaba a sus compañeros del cole con los deberes (hace bastante tiempo por cierto). Que los únicos cursos a los que ha acudido la enfermera ha sido como alumna. Que la enfermera tiene un gran sentido del ridículo y se ruboriza por menos de nada.

¿Qué pasa cuando una compañera llama a la enfermera y le pide que dé un curso con ella de primeros auxilios el mes de marzo?
Pues os lo voy a explicar.
Pasa que la enfermera dice que sí, porque está bien pagado, porque da puntos en las bolsas y en la carrera profesional, pero sobre todo porque es una experiencia que no quiere perderse.
Pasa que preparan el temario con presentación en ppt incluida (además de enfermera y docente, ahora ya casi también informática, con lo negada que es una).
Pasa que ambas están atacadas de los nervios, y que no paran de pensar cuánta gente irá, si se sabrán explicar, si serán capaces de hablar en público con cierta soltura, si los jefes serán participativos...

Y pasa que llega el primer día, qué nervios, y se plantan allí delante, y los nervios les duran 5 minutos ( ó 10), y resulta que se explican divinamente, y la gente participa bastante aunque a ellos les dé más vergüenza que a ti. Y acaba la clase y te sientes tan bien, tan segura de ti misma, tan docente que hasta te ríes de los nervios pasados (bueno, tanto igual no ;)

Y no pasa nada más. Bueno sí, que hay que preparar la clase siguiente, que hay que arreglar a Little Anne para que se le hinche el pecho al hacerle el boca a boca, que el compañerismo se convierte poco a poco en amistad, que todas las horas son pocas, que mientras duermes tu cabeza piensa en simulacros para que practiquen tus alumnos...
Y que mientras estás preocupada por el curso no piensas en otras cosas más importantes que sucederán este mes, y así no agobias a quien ya está bastante agobiado.

Y que llegue pronto el mes de abril, que tanto estrés no puede ser bueno. Y en abril pasarán cosas estupendas, y será un mes mucho más tranquilito, y podremos celebrar lo que haya que celebrar.

Y habrá que buscar otro curso para impartir cuando acabemos éste no? que ahora que ya le vamos pillando el truco a esto de la decencia... digooo docencia...

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25 de febrero de 2007

El hombre perfecto...

... Te quiere más que a ninguna otra persona.
... Te da la mano o te lleva del brazo cuando vais por la calle.
... Te da la razón cuando la tienes.
... Tiene unas aspiraciones semejantes a las tuyas en la vida.
... No es machista ni te menosprecia.
... Madruga para prepararte el desayuno.
... Tiene un trabajo bien remunerado.
... No "te ayuda en casa" sino que la lleva contigo.
... Piensa parecido a ti, al menos en las cosas importantes.
... Puede estar horas en la playa mientras tú te pones morena.
... No se ofende si le invitas al cine o si pagas las cervezas o la cena.
... Le gusta mirarte mientras te vistes, y sus ojos te dicen cuánto le gustas.
... No tiene un oscuro pasado.
... Te escucha y empatiza contigo.

... Es bueno en la cama.
... Le gusta, o al menos no le molesta, ir de compras contigo, y aguanta más de una hora sin protestar.
... Te besa. Te besa por la mañana al levantarte, te besa al llegar de trabajar, antes de dormirse y siempre que le apetece, inesperadamente te besa.
... Te invita a cenar a un sitio bonito de vez en cuando.

... Es ordenado y limpio.
... Siempre tiene una sonrisa en la cara, unas palabras de afecto y un abrazo listo para reconfortarte.
... Soluciona los pequeños problemas, te arregla el ordenador, el radiador que gotea o la radio del coche.
... No "te ayuda con los niños" sino que disfruta haciéndose cargo de ellos.
... Es fiel.

... Sabe bailar y le encanta hacerlo.
... Tiene buen gusto para decorar y para vestirse.
... No fuma ni bebe.
... Te complementa, te da lo que a ti por naturaleza te falta.
... Es simpático, agradable y casi siempre cae bien.
... Le gustan los animales.
... Cuando toca fregar el portal lo hace él, y las vecinas se mueren de la envidia.
... Te gusta físicamente, sea o no guapo.
... Se divierte haciendo las mismas cosas que tú.
... Te inspira confianza.

... Cocina mejor que tú.
... Te hace sentir especial, guapa, inteligente, única.
... Nunca olvida tu cumpleaños ni vuestro aniversario, y siempre tiene un detalle que te emociona.
... Te da seguridad en los momentos difíciles.
... Es sensato y ha pasado la adolescencia (independientemente de la edad que tenga).
... Le puedes llevar a cualquier sitio porque siempre sabe estar.
... Te dice lo guapa y delgada que estás cuando te quejas de lo contrario.
... Siempre está dispuesto a echar una mano a un amigo, también a los tuyos.
... Que no sea celoso (o al menos, que no trascienda el límite en el cual los celos dejan de ser simples bromas graciosas para convertirse en algo más incómodo).
... Que le caiga bien a tus padres. (LauraConChoco)
... Que tenga los mismos gustos musicales que tú. (Des del raval d'elx).
... Cuando está con tus amigos es uno más en el grupo. (Akiles).

Bydiox, puedes sentirte responsable de este post jeje. Pues ale, ahí queda, se admiten sugerencias y modificaciones.
Por cierto, no os obsesionéis buscándolo o queriendo imitarle, ya hemos llegado a la conclusión de que no existe. Pero si existiera sería así, no creéis?
PD. Prometo terminar aquí con los post absurdos, ñoños, estúpidos, típicos o babosos. O al menos prometo intentarlo ;p

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17 de febrero de 2007

Heaven

Segundo post sobre un anuncio, supongo que eso significa algo no?
Presiento que me va a salir algo empalagoso así que recomiendo a todo aquel que no se haya comido alguna vez un bote de helado (nocilla, leche condensada, caja de bombones, tarta de chocolate, bolsa de caramelos, o lo que sea) en frente del televisor se abstenga de leerlo. Allá va...

¿Habéis visto el último anuncio de Gas Natural? ese en el que un hombre saca a bailar a (presuntamente) su mujer por toda la casa, mientras la voz en off de (presuntamente) la cabeza de ella canta eso de I'm in heaven...
Y estoy segura de que tiene que ser la voz de ella, porque es lo más parecido al cielo que se me ocurre (bueno no, se me ocurren más cosas, pero eso no viene al caso).

¿Y qué importa a cuánto asciendan los ingresos del marido en cuestión, si deja los pelos en la bañera o la taza del desayuno en la mesa? ¿qué importa si no sabe poner una lavadora o si nunca recuerda la fecha de su aniversario? ¿qué más da si odia a los gatos o si olvida avisarte cuando va a llegar tarde?
En el momento menos pensado te tenderá la mano como si de una proposición indecente se tratara y te sacará a bailar, llevando el ritmo con sus pasos por todos los rincones de la casa, amándote sensualmente con cada contoneo de su cadera, en el salón, el hall, la habitación...
Y así un día, y otro, cuando llegas del trabajo, mientras se hace la comida, en los anuncios de la peli, a cada momento en que tu cara muestra indiferencia o aburrimiento, él está ahí, tendiéndote su brazo para acogerte con suavidad, con ese movimiento tan sensual disfrazado de baile inocente.

¿No compensa eso las demás carencias que pudiera tener?
Bueno, de acuerdo, no todas, claro... pero no me negaréis que sí unas cuántas verdad?

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9 de febrero de 2007

Los bichitos del piloto

Hace unos días (un número indeterminado de días, ni muchos ni pocos, bastantes diría yo) estaba yo viendo una ecografía en 3D con Sandra (futura cuasitía de la criatura), cuando ella comenta:
- Pues no cabe duda de que es un niño, y mira que es raro eh?
Y yo, extrañada, le pregunto, como no podía ser de otra manera, que qué es lo raro.
- Pues que un piloto tenga un niño, suelen tener niñas, ya sabes.


No. No sé. Pero me intriga muchísimo, y no me iba a quedar con las ganas no?
No, a vosotros tampoco os voy a dejar con las ganas, así que paso a relataros la explicación que me dio Sandra, que, si no increíble, al menos es muy curiosa.

Primero, un pequeño repaso a la biología de la EGB. Los espermatozoides con gen Y darán lugar a niños y los que llevan el gen X dan lugar a niñas.

Pues, según Sandra y su teoría, los bichitos Y son más rápidos pero se mueren antes, y los X aunque tardan más en alcanzar el óvulo permanecen allí durante más tiempo ya que tardan más en morir.
Por tanto, los pilotos, como pasan mucho tiempo fuera de casa, tienen más posibilidades de engendrar niñas, porque los X pueden esperar más días a que se produzca la ovulación.

En resumen, y siempre según esa teoría, a mayor frecuencia más posibilidades de tener niños, y cuanto menos contacto carnal más posibilidades de engendrar niñas.

- ¿Pero eso está constatado o algo? ¿hay algún estudio serio que lo avale?
Y Sandra, con gran aplomo, se limitó a decir:
- Claro, la teoría de los hijos de los pilotos, es pura estadística!

Pues bien, yo desde mi ignorancia, me cuestiono desde ese día todas las noches un ratito si esto tendrá algo (o todo) de cierto, si realmente es tan fácil poner la estadística de tu parte. Y, quién sabe, quizá algún bloggero (o algún piloto, o algún hijo de piloto) pueda aportarme alguna experiencia al respecto o quizá quiera poner a prueba la teoría de Sandra ( y contármelo luego claro, yo es que todavía no estoy en disposición de ello jeje).
Y no, no era 28 de diciembre el día que estuve con Sandra (que también lo pensé).


He estado un poquitito ausente sí, pero para qué os voy a contar mis historias ni mis peregrinaciones por el país... Pues nada, que, más o menos, he vuelto, sí, sólo más o menos...

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28 de enero de 2007

Llamada (in)esperada

Ayer nos vimos por última vez. Mi memoria flojea y casi no recuerdo lo que hicimos, tomar una cerveza, pasar frío, y hablar, supongo. Por algún extraño motivo mis recuerdos con él siempre son pasando frío, pareciera que siempre era invierno. Seguramente me acompañaría al coche del brazo y yo le diría eso de "te llamo".

Y así fue. Hoy levanté el teléfono (nadie sabe por qué) y le llamé. Le llamé tantas veces que ni tiempo a echarme de menos entre llamada y llamada le daba. Le tuve que insistir un poco, pero al final quedamos. Y como nos habíamos visto el día antes no había que dar explicaciones de lo que habíamos hecho en este tiempo, tan sólo nos sentamos y hablamos.
Y el tiempo se pasó volando, y un maldito reloj se colgó en frente de mí para evitar que yo me hiciera la loca y dejara pasar el tiempo, como mi cabeza y mi corazón me pedían casi a gritos.
- Tengo que irme- le dije, apenada.
Insistí en pagar "las cervezas" sólo por un motivo: así me debe una invitación, por lo que estamos obligados a volver a quedar.
Me acompañó al coche del brazo, como ayer, y yo dije eso de "nos vemos". Probablemente le veré mañana, en primavera, o quizá antes. Pero seguro que antes recibiré todo lo que debí recibir en este tiempo: mis cartas, mis dibujos, mis canciones. Y algún pensamiento.

No sé si él lo sabe, pero está muy bien acompañado en ese viaje de sábado constante; no todo el mundo puede decir que tiene una persona maravillosa en la que apoyarse, y él para colmo tiene varias. Afortunado debería sentirse. Y amanecer de viernes más a menudo.

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19 de enero de 2007

La dura vida del sustituto (II)

Aquí está la segunda parte de mi post, ahora sí que váis a saber lo que es la dura vida del sustituto!

... Pues bien, soy consciente de que no voy a estar toda la vida aquí. Y es que el destino me va a llevar por otros derroteros. Cambios que tienen que suceder, y que de hecho estoy deseando que sucedan, otras ciudades, otros hospitales, otras gentes, otros climas. Pero eso no quita que me vaya a dar mucha pena dejar lo que ahora tengo.
Por la parte sentimental creo que no hace falta explicarlo, y es que a la gente se le coge cariño. Por la parte profesional... sé que en ningún lugar del mundo voy a tener un trabajo que me guste y me llene tanto como éste, además de ser cómodo, con buen ambiente, y tranquilo.

Sé que voy a tener que volver a la dura vida del sustituto...

... A rodar de un sitio para otro.
... A que 7 horas de trabajo te parezcan 10.
... A llegar a casa y no poder levantarte del sofá.
... A que te quiten descansos y no te los paguen.
... A que te contraten para sustituir a dos o tres personas el mismo día.
... A que después de haber trabajado casi toda la tarde te digan que la de la noche ha fallado, que te vayas a tu casa a las 8 y vuelvas a las 10 para hacer la noche también.
... A que antes de que te llamen ya sepas que vas a trabajar nochebuena, navidad, nochevieja y año nuevo, y por supuesto la semana santa y el puente de diciembre.
... A no poder hacer planes ni irte de vacaciones porque vives pegada a un teléfono esperando un contrato.
... A que trabajes todo el mes pero sólo cotices los 8 días de las guardias.

Y podría seguir así eternamente, he visto hacer tantas cosas a las sustitutas... y todas aguantan y tragan, porque saben que es lo que hay. La dura vida del sustituto.
Bueno, vale, también los hay que viven bien, pero me temo que son los menos!


Loku, con todo esto sólo quería decirte que a mí me gusta ir a trabajar, porque no ir es mucho peor, porque yo he estado sentada al lado del teléfono mucho tiempo, y porque mi trabajo hoy en día es todo un lujo para mí.

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14 de enero de 2007

La dura vida del sustituto (I)

A raíz de un comentario de Lokura tuve que pararme a reflexionar sobre mi trabajo actual. Y como es una historia bastante larga no fui capaz de resumirle en un breve comentario todo lo que quería decir sobre mi trabajo, y me propuse escribirlo en un post. Y me puse a ello. Pero resultó que era mucho, mucho lo que quería decir sobre mi trabajo, y sobre el trabajo en mi profesión. Así que en vez de un post, me salieron dos! Allá va...

Me llamaron un 16 de junio de 2003 para ofrecerme un mes de contrato a 200 km de, mi por entonces, casa. Ese mes se convirtió en otros dos, y luego en tres más, y después otros cuatro... y así llevo más de tres años y medio.
Para los que no son de la profesión diré que los contratos tan largos en la enfermería son infrecuentes; lo habitual, sobre todo al principio, cuando no tienes muchos puntos en las bolsas de trabajo, es que te llamen para los meses de verano y las navidades, y si tienes suerte para alguna guardia suelta en pueblos perdidos en la montaña.

Gracias a esa llamada descubrí que me encanta el mundo de las urgencias, que me gustaría algún día no muy lejano dar el salto a las emergencias, y que existen trabajos en los que se puede llegar al final del turno sin llevar la lengua fuera.
Tengo un turno estupendo, puedo pedir las vacaciones como todo el mundo, cuando yo quiera (eso siendo sustituta tiene muchisísimo mérito), y normalmente no tengo problemas para que me las concedan, incluidas fechas señaladas como las navidades.
El trabajo es muy ameno, veo de todo un poco, y a excepción de algún día (que los hay) no llego a casa exhausta (como ocurre en muchos otros sitios).
Hay muy buen rollo, mucho colegueo, sobre todo si recuerdo el ambiente en otros sitios que he pisado.

Y, ya personalizando, hay gente que realmente vale la pena, que me alegro de haber conocido y de haber tratado. Grandes profesionales que me ha enseñado mucho, grandes personas de las que he aprendido más aún, del trabajo y de la vida, personas que forman un poquito ya parte de mí. Gente sin la que yo no sería lo que soy ahora... hay quien me ha hecho un hueco en su corazón, hay quien me ha sentado a su mesa con su familia, quien me ha confiado sus mayores secretos, quien ha compartido sus alegrías y sus desdichas conmigo haciéndome sentir merecedora de tal depósito de confianza.

Ya, ya sé que me he ido por los cerros de Úbeda, pero se me llena la boca cuando hablo de esta gente, y también se merecen un espacio en este lugar, supongo que algún día os cuente más sobre ellos. De momento esto se queda aquí, el próximo día prometo hablaros de la dura vida del sustituto! Ya, soy consciente de que lo contado hasta el momento no tiene mucho de duro, sino más bien todo lo contrario, pero digamos que ahora mismo no soy una sustituta tipo. Pronto me entenderéis (Lokura, paciencia).

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6 de enero de 2007

5 secretos (que van a dejar de serlo) de Missing

Y de nuevo un meme se cierne sobre mí. Éste me lo pasa mi Querida Enemiga y es un tanto complicado. Se trata de contar cinco cosas que nadie (o casi nadie) sepa de mí. No, lo difícil no es encontrar cinco cosas que desconozcáis, lo difícil es encontrar cinco cosas que desconozcáis y que yo esté dispuesta a contar. Querida salió muy airosa sin dejar su reputación por los suelos ni mucho menos, a ver cómo se me da a mí...

1) Tengo varias manías a la hora de comer: soy incapaz de tragar el pepino y la escarola, no me gusta el sabor del pimiento ni los picantes, no me gusta dejar que los cereales se ablanden en la leche, nunca comería caracoles ni por todo el oro del mundo, la leche sola me da náuseas y también las infusiones y si puedo huyo de setas, vísceras, coles de bruselas (y alguna otra verdura).

2) Voy de dura por la vida pero al final se me gana con cuatro tonterías, y aunque suelo ser muy rencorosa hay gente a la que no puedo tenerle cosas en cuenta aunque me lo proponga (es muy improbable que seas una de esas personas así que haz el favor de tratarme bien eh?). Y si alguien viene y me cuenta su vida no puedo evitar pensar en cómo resolver sus problemas o al menos intentar hacérselos más llevaderos, es un gran defecto, tiendo a ocuparme de todo y no sé delegar, mis amigos me adoran (o deberían hacerlo) pero yo acabo con un estrés...

3) Colecciono cartas, postales y todo lo que llegue de la mano del cartero, se ve que la era moderna no ha hecho suficiente mella en mí, o quizá sean reductos de mi niñez-adolescencia, cuando el día más feliz de la semana era el que recibía carta, y aún lo es, aunque no las recibo tan a menudo. De hecho las guardo todas en una caja e incluso de vez en cuando me entra la morriña y las releo.

4) Desde que tengo uso de razón escribo. Empecé mi primer diario con 10 años y desde entonces no he parado. Iba a las librerías y compraba los cuadernos más gordos que tenían porque ya sabía que no me iban a durar. Los últimos cuatro años he dejado de escribir a diario, pero hasta entonces lo hacía, y creo que es una gran terapia para descubrirse a una misma. Hay cosas que aún hoy no me atrevo a releer. Siempre pensé que de mayor iba a escribir un libro, hoy sé que no es así, pero, tengo un blog no?

5) Soy muy ahorradora. Me encanta disfrutar de
mi dinero, irme de viaje, comprarme cosas, sobre todo para la casa o ropa (que aunque suene a topicazo me desestresa muchísimo), hacer regalos (me encanta la mañana de Reyes!) y en definitiva gastar. Pero siempre tengo que ahorrar algo, no cabe en mi cabeza gastarme todo el sueldo, cada mes tengo que ahorrar un poquito; y al final de cada año (o sea por estas fechas) hago balance económico: cuánto he ganado, cuánto he gastado y sobre todo cuánto he ahorrado. Y pensar que hay quien cree que soy una gastadora nata! jaja.

Bueno, no os quejaréis, cada punto vale por dos o tres eh? al menos no salgo muy mal parada (o eso creo). Ahora viene lo mejor que es nominar, y nomino a Dani, a Bruixot y a Anuvis, aunque por supuesto lo dejo abierto para todo aquel que se anime a desnudarse.

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31 de diciembre de 2006

Balanceémonos

¿Pero quién ha inventado eso de hacer balance a final de año? por si no tuviéramos poco con haber vivido-sufrido el 2006 ahora hay que recapitular sobre ello, rememorar los buenos, pero también los malos momentos y recrearnos en ellos. Qué horror. Y peor aún, tengo la sensación de estar igualita que hace un año, en el mismo punto. Pues nada Dani, tú lo has querido, allá voy.

2006.

Empezó con la decisión de ser feliz en mi casa (ya sé que esto es difícil de entender, no le déis más vueltas). Y tengo que decir que, reto más que conseguido, aunque el Niño se empeñara en ponerse malo en plena decisión para hacerme volver (y volví claro) pero luego me dejó marchar. Aunque yo sé que no se queda dormido en mi cama accidentalmente o porque le quede más a mano el ordenador, duerme en mi cama porque me echa de menos (y yo a él, pero no se lo digáis a nadie eh? es un secreto).

Coticé 365 días a la S.S., y no sólo eso, trabajé de lo que más me gusta (enfermera de urgencias) y para la empresa pública, lo cual dada mi edad y situación profesional es todo un logro. Además he de decir que me encanta mi trabajo y que ojalá en 2007 sea tan reconfortante como lo ha sido en este año. También he aprendido muchas cosas sobre el mundo laboral, sus asociaciones y sus traiciones y lealtades. Y abriendo un poquito los ojos he descubierto a mi lado a compañeros que son mucho más que eso, personas que realmente merecen la pena por ser como son (gracias a todos ellos, a los que me leen y a los que no, vosotros/as ya sabéis quienes sois).

He hecho muy buenas amistades (que además me han llevado de fiesta, que la tenía un poco olvidada, gracias futuroinspector), he reforzado otras (lamipoli ánimo que ya verás como este año es el nuestro), he recuperado otras (ardilatxa tú ya lo sabes) e incluso he retomado contacto con otras que espero recuperar con más fuerza en breve (rizoso prepárate que cuando menos te lo esperes vuelvo). Perdí una compañera de piso pero gané casa en Asturias (pareja estoy deseando mojar ese piso), y me quedó pendiente una visita a la nueva ciudad de mis amigos más lejanos, supongo que ya esperaré a estrenar casa (galos nos vemos prontito espero).

He pisado los hospitales más de lo que hubiera querido fuera de horas de trabajo (creo que eso quedó claro,
o ?), pero incluso aquí el balance ha sido más o menos positivo, todo ha ido bien y eso es lo que cuenta, el sabor que nos queda a final de año es "pues no fue tanto como parecía, qué miedos más tontos hemos pasado". Sí, ya sé que no acaba aquí nuestro peregrinaje pero hay que vivir al día y ya nos preocuparemos de las cosas cuando sucedan, no creéis? os contaré el resto en el balance de 2007.

Mi vida personal es perfecta, no podría ser mejor, bueno sí podría, pero eso depende de personas a las que ni siquiera conozco así que no voy a preocuparme por ello, porque en algún sitio aprendí que todo pasa y todo llega, así que esperaremos impacientes. Y, quién sabe, quizá este año que se nos echa encima sea el que me traiga ese cambio tan esperado. Sea como sea será bienvenido (mandadme mucha suerte y mucha energía positiva por favor, me hará falta en esta primera mitad de año).

He conocido lugares maravillosos, aunque me quedó algún viaje pendiente de hacer, pero eso también llegará. He vagueado un poco sí, pero tampoco tenía necesidad de hacer nada más de lo que he hecho, y los exámenes absurdos a los que me he presentado han servido para reencontrarme con gente a la que hacía años que no veía y para conocer ciudades con encantos que permanecen en mi memoria.

... Y podría estar así horas, pero ya para terminar... qué espero del 2007??

Que lo que tiene que llegar llegue... y que lo que tiene que pasar pase.

¿Cambios? sin duda. ¿Para mejor? seguro que sí.
(Y salud. Mucha salud para mí pero sobre todo para los míos).

Sabéis algo, releyéndome me doy cuenta de que no, no estoy igualita que hace un año, de hecho estoy bastante mejor (y no es que estuviera mal), soy más feliz, más consciente de mis afectos, menos pobre, menos ilusa, mejor profesional, tengo más claro hacia dónde va mi vida y coincide más con hacia dónde quiero que vaya, he aprendido a ocupar mi lugar (o al menos a salirme de él con menos frecuencia e intensidad) y a diferenciar a mi gente del resto. Pues parece que al final ha sido un año bastante provechoso. Gracias Dani.

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25 de diciembre de 2006

Brum brum

Viajar es genial. Conocer sitios nuevos, sentir la libertad de ir y venir, multitud de ciudades, rincones, monumentos, restaurantes... Subirte en tu coche, poner la calefacción, el último disco que has "comprado", el cinturón, y... ¡ruta!
Esa sensación de independencia ya me enganchó a los 18, a pesar del coche que conducía por aquel entonces, así que ahora que conduzco el coche que quiero (no, no es un CLS pero me gusta mi coche casi como si lo fuera) esa sensación habrá aumentado, digo yo.

Pero todo lo fantástico de conducir se evapora cuando conduces por obligación. Si es que ya lo decían las abuelas en sus tiempos, que todo en exceso es malo.
Sí. Considero que hacer 4000 km en un mes sin que se trate de un viaje de placer o de atravesar la península para llegar a tu casa en nochebuena es un exceso. Sí, trece trayectos en un mes me parece excesivo sin lugar a dudas. Y más tratándose de estas fechas en las que en cualquier momento te puede sorprender la niebla, el hielo o la nieve en la carretera. Y mucho más aún tratándose de viajes que uno no hace "para disfrutar", sino más bien porque no te queda otra.
Y, si lo pienso un poco, es aún peor (quién me mandará pensar?):
Primero diré que no soy viajante ni mucho menos, y que trabajo a menos de un kilómetro de donde vivo. Y ahora diré que no es este mes que se me haya complicado mucho más de lo normal, igual es sólo que me he parado a pensarlo.
En realidad la media de kilómetros del último año es de 3000 km al mes (y eso que mis vacaciones han sido en avión). De hecho mi pobre vehículo pasa holgadamente de los cien mil kilómetros y aún no ha cumplido los 3 añitos.
Y resulta que "alguien" se aburría mucho y se ha dedicado a calcular que mi coche en concreto para hacer cien mil kilómetros necesita 6000 euros de combustible. Efectivamente el conocimiento de este hecho en sí me ha jodido el día, la semana si me apuras (bueno vale, sin exagerar, el ratito ese solamente). Y ya cuando se puso a calcular los demás gastos que supone ser propietaria de tal instrumento y además usarlo (ruedas, revisiones, cambios de piezas de desgaste, seguro...) le pedí por favor que se callara (con cariño, eso sí).
A los 18 me enganché al coche (para ser lo único a lo que me enganché no está mal) y sé que ahora no podría prescindir de él, así que prefiero seguir largando la visa y vivir en la ignorancia de la cifra concreta que me ha supuesto tener ese vicio tan imprescindible en los tiempos que corren.

Qué guay era tener coche cuando te lo daba papá (aunque fuera tercermundista), la tarjeta de la gasolina se cargaba a su cuenta y en el taller te decían eso de "ya pasará tu padre por aquí".

Mensaje: Niño, independizarse es guay, pero, ya ves, tiene sus inconvenientes.

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19 de diciembre de 2006

Hable con ella

Para que me entendáis mejor, os pongo en antecedentes.
Habitualmente trabajo en urgencias, y el trabajo en urgencias muy poco tiene que ver con el realizado en las plantas (al menos a mi modo de verlo). Pero el jueves (un jueves) trabajé en una planta.
Evidentemente no conocía a los pacientes, eché un vistazo a las historias y empecé tomando tensiones.

Entro a una habitación y hay una mujer de edad avanzada en la cama y su hija al lado.
- ¡Buenos días! qué tal hemos pasado la noche?
Responde la hija que ha dormido bastante.
Le digo a la paciente que le voy a tomar la tensión y me pongo a ello.
La hija me dice:
- Yo también le hablo, pero realmente no sé si entiende algo de lo que le digo. ¿Crees que nos escucha?
Yo no sabía cuál era el estado de consciencia de esa paciente, era la primera vez que la veía y aún estaba adormilada (la paciente, no yo eh?), así que le dije:
- Yo siempre pienso que sí. Incluso en casos de personas que están en coma creo que nos oyen y nos entienden, así que yo siempre les hablo. Además es mucho más bonito pensar así, sería muy triste pensar lo contrario. De todas formas ella está bastante despierta, y aunque no hable seguro que nos entiende perfectamente.

Me cuenta entonces que está preocupada porque ayer no quiso comer nada, y si no come, le han dicho que tendrán que ponerle una sonda.
Así que me dirijo a la paciente, le hablo mirándole a los ojos con tono afectivo y le digo:
- Maripili* hay que comer, eh?
¡Y me frunce el ceño!
Yo le insisto:
- Tienes que hacer un esfuerzo por comer vale? aunque no te apetezca mucho pero hay que comer, unas cucharaditas aunque sea...
Y Maripili* me sonríe.
La hija añade:
- Parece que cuando le habláis vosotras os presta más atención.
Yo le digo que no, que le hable mucho, que a ella también le atenderá; y me pregunto si realmente le habla o si el miedo le impide hacerlo.

A veces tenemos tanto miedo a la enfermedad, al dolor, a la decadencia, a la muerte, que no nos atrevemos a tenerla enfrente, a mirarla a los ojos y verla reflejada en las personas que más queremos. Y dejamos que se interponga como un muro infranqueable, y apartamos la mirada, y tratamos de convencernos de que no está sucediendo. Y, sin querer, nos apartamos.

Creo que corresponde contaros el final de la historia. Maripili* se tomó todo el desayuno sin rechistar. Y cuando fuimos a hacerle la higiene me llamó guapa.

Tengo que reconocer que a veces hay momentos complicados, situaciones difíciles o desbordantes, pero esta profesión también puede ser muy agradecida, y muchas veces te vas a casa con una sonrisa por la satisfacción del trabajo bien hecho, y sobre todo por poder ser quien alivie realidades abruptas o quien dé consuelo cuando nada más puede hacerse, quien explique, acompañe, comprenda.

La imagen la he encontrado por la red, me encantó y no pude resistirme a usarla. Siento no poder daros datos sobre su autor, no he conseguido averiguar su nombre ni una dirección.

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10 de diciembre de 2006

Sábado sabadete

Que sí, que voy a escribir ese post Anuvis. Si alguien se ha pasado por su página se puede ahorrar leerme porque ya sabrá en qué ha consistido mi noche de sábado sabadete.
Pues es que estaba leyendo su post sobre soñar, y claro, tuve que explicarle que yo ayer no pude soñar. Y ahora os explico a vosotros porqué.

Resulta que los sábados, como muchos sabréis, hay mucha gente que acostumbra a salir a altas horas de la noche, llueva, nieve o hiele, a bailar, conocer gente, y, lo que nos ocupa en este post, beber (y no, no hablo de esos conductores responsables que sólo beben redbull para aguantar despiertos).
Pues os voy a descubrir algo que casi nadie sabe. Para que las noches de sábado puedan ser como las conocemos, tiene que haber alguien que renuncie a su noche de sábado (por una para algunos despreciable remuneración económica).
Hay varias opciones de renuncia. Están los del uniforme azul apatrullando (guiño), los de los camiones rojos con extintor en la mano, los de verde empeñados en que les hinches un globo, los que ponen las copas con sonrisas, los panaderos/pasteleros que preparan el desayuno del domingo (guiño), los que no dejan que los cacos se escapen (guiño)... (¿a quién me olvido?).
Y están los del uniforme blanco.

Y todo son risas, y nos lo pasamos genial, y jiji jaja, y comomolasalirdefiesta...

... Y las niñas se desmayan, no sé porqué si no ha bebido tanto que otros días bebe mucho más, sería el porro que no sé de qué era... Y no abro los ojos ni contesto porque no me da la gana, hasta que me zarandea una voz que suena como la de mi madre, ¡coño, si es mi madre! y eso es más eficaz que ninguna vitamina ni ningún suero.

... Y las chicas se cortan una mano, con un vaso supongo (¿tú que crees?) pero bueno tomamos otra y ya luego voy, y hayquerisameda!, jiji jaja, y qué risa que me va a coser con aguja e hilo, y me pondrás morfina no? anda ponme morfina que me estoy quitando! jiji jaja.

... Y los chicos tienen problemas para controlar los movimientos de sus coches, y será que la carretera estaba mal, porque venimos de fiesta y claro hemos bebido, pero el que conducía no eh? ese iba bien, y sí, alguna vuelta de campana dimos pero no sé cuántas, y el cinturón no lo llevaba porque total atrás... pero los demás están bien eh? y ay, espera que mejor me tumbo que me mareo...

Y al final casi te diviertes y todo, y piensas en la cantidad de gente que has conocido esa noche y en que encima no vas a tener resaca el domingo por la mañana, y en lo que has ganado y lo que no has gastado y va a resultar que al final la noche te sale rentable y todo.
Y además no se han muerto tus neuronas, ni le has dado un susto de muerte a tu madre, ni te quedará una cicatriz en ningún sitio, ni estarás dos meses con el brazo en cabestrillo.
Pues sí, fue estupenda mi noche de sábado. A ver cómo se me da la del domingo.
Mi agradecimiento para todos aquellos que velaron por mis noches de diversión, y para los que lo siguen haciendo, que una no curra todos los fines de semana eh? Trabajos duros, no siempre bien vistos, ni bien pagados, ni suficientemente reconocidos, 24 horas al día, 7 días a la semana. Porque en Nochebuena muchos no cenarán en familia ni se tomarán las uvas con los suyos, y eso no se paga con dinero (no al menos con ese dinero).

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6 de diciembre de 2006

Fotos por inventar

Anoche llegué tarde a casa, hacía frío aunque había dejado de llover. Andaba a carreras, aún tenía que cenar y quería ver al menos el final del capítulo de House. Así que aparqué mi coche en frente de casa pensando en lo que podía haber en mi nevera.
Y, al bajarme del coche, ahí estaba. Ese olor. Es, probablemente, el mejor olor que ha disfrutado mi pituitaria!

Muy cerca de donde vivo hay una fábrica de galletas. Cuando sopla el viento del sur el olor a galletas invade el hospital en el que trabajo, y cuando sopla de norte (como anoche) el olor llega a mi casa. Así que hinché mis pulmones llenándolos de ese aroma tan apetecible.
Pensé en la cantidad de veces que había disfrutado ese aroma, y a pesar de ello no conseguía que me pareciera normal, que me pasara inadvertido. Y recordé cómo cada vez que alguien había venido a visitarme se había quedado prendado de ese olor, tan dulce, tan apetecible.

Entonces pensé que no iba a vivir aquí toda la vida. Que, de hecho, es bastante probable que no viva aquí mucho más de otro año. Y pensé que podría contar mis historias, enseñar las fotos o los vídeos de mi etapa en este lugar. Pero no conozco manera alguna de transmitir un olor. Y ojalá tuviera un frasquito que conservara el olor siempre y que al destaparlo impregnara toda la habitación, como los papelitos esos que te dan en las perfumerías, pero que conservara el aroma toda la vida. O mejor aún... ojalá existieran las fotos olorosas.
Ésta es la foto de mi chico, y ésta la de su olor... y así olía la casa de mi abuela... y así la comida de domingo de mi madre... y mira cómo olía la huerta en primavera... y éste es el olor de aquel sitio en el que viví.

Aún no comprendo cómo en pleno siglo XXI no hemos aprendido a atrapar olores. A excepción de en nuestras cabezas, claro.

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28 de noviembre de 2006

Todos tenemos una vena artística!

Sí, todos tenemos una vena artística. O eso dicen.
Yo, que puedo estar más o menos de acuerdo, siempre pensé que, de ser así, mi vena artística se manifestaba con el arte que me doy con el abocath cogiendo vías.


Pero un día me sorprendí a mí misma con un lápiz y un bloc de dibujo entre manos, acuarelas, pinceles y témperas a mi alrededor. Y alguien había (puesto en el burrito ese tan ilegal) conseguido cursos de pintura!!! Qué me estaba pasando?? estaba siendo poseída por el espíritu de algún pintor insolente??
Y es que servidora aprobaba dibujo en el cole por enchufe con doña Elena, que le daba pena suspenderme con tanto sobresaliente alrededor, y hasta calcaba las láminas y todo.
Lo mismo me pasaba con la gimnasia, y eso que con don Gregorio no tenía enchufe ni mucho menos, pero doña Elena y doña Josefina se encargaban de convencerle de que no podía suspender a la chica más sobresaliente del cole (no lo digo yo, lo decían ellas, se ve que tenía enchufe del bueno!).

Después llegó el instituto, pero a Norberto no parecía importarle que Cano me hiciera las láminas de dibujo. También me hacía los trabajos de tecnología, y yo a cambio le dejaba los deberes de Conchita y lo que hiciera falta. La verdad es que el chico dibujaba muy bien, era una buena simbiosis.
(¿Qué habrá sido de Cano?)
Respecto a la gimnasia, en el insti ya no me andaba con tonterías, directamente iba en vaqueros y pasaba de la clase, hacía un trabajo sobre voleyball o algo así para salir del paso (sí, colaba).


Al final con todo esto quiero decir (dios mío lo que me lío, será que tengo a quien salir..) que nunca jamás el dibujo ni los trabajos artísticos (ni el deporte) fueron lo mío.
Y ahora me sorprendo con el pincel en la mano y paseándome por los gimnasios de la zona!! si me vieran mis exprofesores...
Todo esto sólo sirve para demostrar que los sistemas educativos por los que he pasado (la EGB y la ESO) fueron un auténtico fracaso!!


Claro que lo del deporte es una historia muuucho más larga... lo que insistió alguno en que "la niña" tenía que saber karate, y judo, y... Pero "la niña" no hacía más que romperse huesos y hacerse esguinces y eso la libró de pasar de cinturón naranja en judo y naranja-verde en karate.
Y a eso sí que no pienso volver...
¡¡al menos de momento!!

Entrada recuperada de un no tan viejo espacio de msn, escrita hace apenas un mes y medio, justo antes de decidir "hacerme pública". Un bloggero me la ha recordado con sus pinitos en las acuarelas.
Lo que se va a reír alguno cuando me lea...


La imagen es de Diego Manuel y se llama Caballete surrealista, sí, como el mío, surrealista!

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23 de noviembre de 2006

Lo mejor: Pagó El Niño!

El otro día (un día indeterminado, no hace mucho, pero no ayer) me llevé al cine a El Niño. Bueno, digo "me llevé" porque iba a invitarle yo pero al final las cosas surgieron de manera diferente.
El caso es que ni llegamos pronto, ni pude disfrutar de la música ambiental, ni de cuchichear la media hora previa, ni casi de ver los trailers. Sí, llegamos apuraditos de tiempo, pero eso con El Niño es normal.

Vimos la peli esa del laberinto, o quizá debería decir del fauno. O mejor de la guerra civil. A El Niño le encantan ese tipo de películas y, en teoría, a mí también.
Como crítica de cine no tengo precio, vamos, que nadie daría un duro por mí (¿por qué al final siempre acabamos hablando en pesetas? bueno, otro día lo pensamos), pero dado el post que pretendo no voy a poder evitar alguna mención.
Los personajes en general me parecieron muy logrados, convencen (a excepción de Ariadna que para mí estaba fuera del personaje). Yo que iba pensando en ilusiones y magia (había visto los bichitos esos del anuncio) me encontré con mucha realidad, y, por la época, una realidad muy dura.
Pero de todo ello sólo quiero comentar una cosa, y de hecho ese es el único motivo por el que escribo este post. Hay imágenes fuertes, cierto, pero sólo una me impactó con la fuerza del odio, de la repugnancia, del horror, de la impotencia. Hay imágenes explícitas de dolor, que, me consta, impresionaron al público en general (sonidos inconscientes emitidos por la impresión causada, y la corroboración por parte de El Niño, sus palabras y sus caras de asco, de "con esto no puedo").
Una mano destrozada con un realismo impactante; una boca rasgada en la comisura unos cinco centímetros cuyo propietario se cose con aguja e hilo como quien cose un botón de la chaqueta. Pero, ya ves, a mí esas imágenes me gustaron por bien logradas, por la realidad que crean y que transmiten. Quizá mi quehacer diario, aunque nada tenga que ver con una guerra (o casi nada), me haya familiarizado con heridas, sangre y suturas y ello me haya permitido ver lo que había detrás de esas imágenes. [Me viene a la cabeza una mano de un inmigrante rumano destrozada completamente por una segadora, no como en la película, pero recuerda; menos mal que estaba mi supermédico, sacamos el bisturí eléctrico, aguja e hilo, y quedó estupendo jeje].
Pero hubo una imagen que me superó. Y además sé porqué. Era un momento para la imaginación. Un hombre le enseñaba a otro unas herramientas y le dejaba imaginar cómo estaba pensando en utilizarlas. Y con él nos lo imaginábamos todos. Hay que decir que la situación de estos dos hombres era un tanto especial. Sí, hablamos de tortura.

La película acaba, y sólo tengo una sensación. Tristeza. Llego a mi casa, y sigo triste. A El Niño le gustó, pero esperaba "algo más". A mí sólo me entristeció. No es que no me gustara, supongo que me gustó. Pero la tristeza me duró toda la noche.
¿Te arrepientes de haberla visto? pues no lo sé, me inclino a pensar que no (¿de qué hablaría hoy si no?). Y es que pienso, ¿qué le pedimos a una película? ya sé lo que me vas a decir, depende a cuál claro, a una comedia pasar el rato, pero ¿y a ésta? ¿que nos llegue? ¿que nos haga sentir? entonces objetivo cumplido.
Pero es que no pasa nada "bueno" en toda la película. Qué desesperanza, qué TRISTEZA. No era capaz de quitármela de encima.
A lo mejor sólo tenía un mal día o estaba especialmente sensible. A lo mejor soy la única persona en el mundo que se ha quedado con ese sentimiento al salir de ver esa peli. A lo mejor esas eran las pretensiones del director. A lo mejor pasa como con la música, hay canciones hechas para alegrarse y otras hechas para entristecerse. Y no prefiero unas a las otras. Pero aún no sé si me pasa lo mismo con las películas.


La imagen se llama Tristeza y es de Sanzsoto.

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19 de noviembre de 2006

Proyecciones

Me miró furioso y sujetó mi mano.
- Señorita, ¿no puede tener más cuidado?

Podría haberme enfadado. O al menos podría haberle ignorado. O haberle pedido que me soltara, o que no me agarrara tan fuerte, que casi me hacía daño. Pero en el momento en el que iba a abrir la boca me di cuenta de que lo que de verdad me hacía daño era su mirada, llena de odio y rencor.
Y le sonreí.
Sí, sonreí, puse cara comprensiva y añadí: Perdona.

Desde que entró por la puerta de urgencias me ignoró. Hasta el punto de hacerme dudar sobre si me veía, de dudar si yo realmente estaba allí.
Le pedí que se tumbara en la camilla, le expliqué que iba a sacarle un poco de sangre. Que sólo sería un pinchazo. Le dije que le dejaría una vía puesta para ahorrarle otro pinchazo en caso de que fuera necesario ponerle medicación en vena. Le acompañé a un sillón, así estarás más cómodo, añadí. Le expliqué cuál era el timbre, y la manera en la que el sillón se recostaba.
Ni una palabra. Ni una mirada.
Su madre no se despegó de su lado, ella sí que me miraba, pero tampoco me habló.
- Si necesitan algo llamen al timbre, estoy aquí mismo.
Al poco rato llegó la analítica. Estaba todo bien. Preparé la medicación y se la llevé.
- Este suero lleva un calmante, le aliviará. Me paso en un rato a ver qué tal.
Ella asintió con la cabeza. Algo es algo, pensé.
Con el resto del personal había sido muy correcto. Con el médico, con las auxiliares, con el celador. Incluso había sonreído. Pero a mí no quería verme.

Pensé si podría conocerme de algo. Pero no, estaba segura de no haber visto esa cara en mi vida. Le observé desde el mostrador. Hablaban entre ellos. Él parecía encontrarse mejor. Vestía de marca con vaqueros y jersey oscuro. Era joven, atractivo, un poco serio, pero parecía tierno. No entendía porqué no podía comunicarme con él. Sé de muchas otras que habrían desistido, que incluso le hubieran puesto una mala cara, pero yo intuía que había algo más, algo detrás de esa indiferencia que pretendía mostrarme. Tenía que haber algo más.
Sí, se encontraba mejor. El médico le da el informe y le explica. Él, agradecido, le estrecha la mano.
- Ahora vendrá la enfermera y le quitará la vía para que pueda irse.
No había abierto la boca al pincharle. Pero, ya ves, quitarle el esparadrapo que sujetaba la vía le molestó. Y fue entonces cuando me encontré con esa mirada. Esos ojos se me clavaron, me abofetearon, y sus palabras pretendieron hacerme daño.
Pareció sorprendido de no recibir lo mismo de mí. Un mal gesto, un comentario grosero. Creo que le descoloqué. Miró a su madre frunciendo el ceño y ella le cogió la mano como quien se ase a la vida.
Se levantó, de nuevo sin mirarme, y se fue.
Su madre, unos pasos detrás de él, susurró algo que quise entender como un gracias y se dispuso a marcharse. Caminó un par de pasos, se detuvo, dudó. Se giró a mirarme, pero a mirarme de verdad, como para compensar todo lo que su hijo me había ignorado. Y sólo dijo una frase:
- Te pareces tanto a ella...

Pregunté, y entendí. Entendí que ella lo había sido todo para él, que tenían planes, ilusiones, incluso una esperanza en el vientre de ella. Y supe que todo se había truncado, que la había perdido, que el destino se la había arrebatado. Ella se había ido sin despedirse, sin explicarle, sin más, llevándose todo lo que merecía la pena de este mundo. Y él la odiaba por ello. Estaba terriblemente enfadado con ella, y con todo lo que se la recordaba. Había vendido la casa y el coche, traspasado el negocio que compartían y había vuelto con su madre, que le acogió en su regazo como a un niño asustado que despierta de una pesadilla.

Intenté negarme a empatizar pero no pude. Me recorrió un escalofrío, me tembló el corazón y una nube negra-muerte se impuso en mi cabeza.
Y me alegré de haberle sonreído, como ella habría hecho.

El cuadro es de Miguel Oscar Menassa y se llama La mujer y la muerte.

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18 de noviembre de 2006

My meme & me

Me ha llegado por correo y supongo que es el momento de iniciarme en esto de los memes, al menos de los memes públicos. He de decir que la idea me resultó atractiva, y hasta me lo he pasado bien haciéndolo.
Es un cuestionario, hay que elegir un grupo o un cantante y responder a cada pregunta con el título de una canción. Yo, a veces, no he podido elegir y he puesto varias. Elegí el grupo por un concierto reciente (y porque me gusta, qué coño), pero me hubiera gustado hacerlo con otros muchos! Espero que os guste, y como hay que nominar, nomino a Norah, a Ritzoo y a Dani. Y como sé que Coco se va a dejar (o eso espero) pues también le nomino a él. A currar!

Grupo elegido: FITO & FITIPALDIS

1. ¿Eres hombre o mujer? Yo no soy Bo Diddley
2. Descríbete: Ojos de Serpiente
3. ¿Qué sienten las personas acerca de tí? Siempre estoy soñando
4. ¿Cómo describirías tus anteriores relaciones sentimentales? Me equivocaría otra vez
5. Describe tu actual relación con tu pareja: Para toda la vida
6. ¿Dónde quisieras estar ahora? Donde todo empieza, A mil kilómetros, y Mirando al cielo
7. ¿Cómo eres respecto al amor? Un buen castigo!!
8. ¿Cómo es tu vida? Ni negro ni blanco (gama de grises jeje), Viene y va
9. ¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo? Whisky barato!! No, en serio, pueden ser dos? Alegría y... Las nubes de tu pelo
10. Escribe una cita o frase sabia: Por la boca vive el pez
11. Ahora despídete: Yaa? pero si Acabo de llegar.. Nada que decir, bueno sí, Vamonó!

Besitos ruidosos.

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15 de noviembre de 2006

Aprendiendo a verme

Aquel día su mirada era diferente, tanto que tuve que bajar la cabeza. Tenía unos ojos castaños penetrantes y una sonrisa que lo llenaba todo. Muchas veces nos habíamos visto, habíamos coincidido en la cafetería o en la parada del autobús. Ella acababa de entrar en la empresa en la que yo llevaba años languideciendo. Era indudablemente la chica más llamativa de cuantas trabajaban allí, quizá también por ser el último fichaje.
Era un lunes, yo tenía un montón de papeles encima de mi mesa y un gran bostezo permanente en la cara. Pero ella sonreía. Coincidimos en el ascensor con la vieja de recepción. Me miraba mientras hablaba de una película con la vieja, una de esas comedias románticas creo, y sin apenas darme cuenta me había invitado al cine. Es lo que tienen estas chicas jóvenes, no se andan con rodeos. Esa mañana había decidido entrarme, y vaya si lo hizo.
Ni siquiera sé qué contesté. Salí del ascensor aprisa, farfullando un hasta luego. Hacía mucho tiempo que no me ponía tan nervioso una mujer. Y eso que ella era tan sólo una niña.

Y pensar en todo lo que vino después... Ella lo tenía claro, se había encaprichado de mí. No quería casarse, ni ser nada mío. Decía que sólo quería "descubrirme". Y yo no entendía nada, no podía comprender que una niña preciosa como ella quisiera estar con un viejo como yo. Me miraba al espejo y sólo veía mis canas, mis arruguitas alrededor de los ojos, mis manos estropeadas. Pero entonces entraba ella en mi apartamento y me enseñaba mi pelo claro, mis ojos verde-inmensidad, mis manos expertas. Me volvía loco cuando besaba mis espalda y decía eso de me encanta tu piel.
Cuando me visitaba lo llenaba todo de luz. Era tan joven... y tan bonita... Me alucinaba su manera de sentirme, la imagen que sus ojos me devolvían de mí.
- ¿Cómo puedes encontrarme atractivo?- le decía una y otra vez.
Entonces ella me lo recordaba. Se ponía en el espejo detrás de mí y sus manos desnudas me recorrían. Repasaba, detalle a detalle, cada rincón de mi anatomía. Y me decía:
- En la comisura de tu boca veo besos a borbotones y palabras bellas. En tu frente arrugada, acúmulo de historias y sabiduría. En tu pecho, tacto de una piel mil veces deseada. En tus pies, tantos caminos recorridos y por recorrer. Tu mirada me hace sentirme deseada y deseable. Eres un halago constante hacia mí, y yo de igual manera quiero serlo hacia ti. Pero tus manos... tus manos me atraen poderosamente, tus manos me moldean a tu antojo, del mismo modo que ahora yo te estoy moldeando al mío.
Y yo no podía más que callar y asentir. No mentía. No eran cumplidos lo que salía de su boca. Era su realidad, la forma maravillosa en que sus ojos me veían.
Y poco a poco aprendí a verme como ella lo hacía.

Hace mucho tiempo que salió de mi vida, aún no sé cuándo ni muy bien cómo. Supongo que se fue igual que vino, con su sonrisa permanente, y esa luz. Pero cada mañana al mirarme al espejo la recuerdo. Cómo olvidar a la persona que me enseñó a no envejecer.

Y ahora ya no bostezo, ni siquiera los lunes en el ascensor, porque sé que las arrugas de la sonrisa son mucho más atractivas.


Antes de que me pregunte Dani, aclararé que este relato tampoco tiene nada de autobiográfico. De hecho es un regalo para todos esos bloggeros que últimamente sólo hablan de la edad y que parece que han olvidado la manera correcta de mirarse en el espejo. Besitos rejuvenecedores para todos ellos.

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14 de noviembre de 2006

Más bueno que el pan!

Ayer estaba viendo la tele con la que más manda, y salió el anuncio ese del vecino. Por si no lo habéis visto os lo explico así por encima, así a mi manera, así inventándome lo que me parezca.
Hay un chico imponente en un ascensor y se suben una mamá con su niño, que va comiendo un bocadillo (de pan integral aunque no lo parezca, que te hacen creer que eso no es lo más importante pero yaya..). El niño mira al chico que está como un pan blanco de los de verdad con mucha miga y le dice a su madre:
- Mamá, ¿éste es el vecino de quinto que siempre dices que está como un tren?
Y casi se puede oír a la madre pensar: "Tierra trágame!"
Concluye el anuncio diciendo en off que hay cosas que es mejor que los niños no sepan (como que el pan supuestamente blanco de su bocadillo en realidad es pan integral).

La que más manda comenta algo como "qué niño más cortito no?"
Pues no, de cortito nada. Más listo que el hambre! Resulta que el niño sale del cole con apetito voraz, y le pide un bocata de chocolate con pan (pan de barra, del de verdad, del que quita el hambre coño) a su madre. Ésta pasa del tema, y no sólo no le da chocolate (que hoy toca queso, que es muy nutritivo y además panconquesosabeabeso) sino que además le da el pan ese de molde que al niño se le hace una bola enorme en la boca (con el hambre que tiene el pobre), y con fibras para más inri.
Y el niño no es tonto, ni cortito ni ná. El niño está harto de que todos sus amigos merienden nocilla a diario y él se tenga que conformar con chocolate una vez a la semana. Que es que ningún amigo quiere ya venir a merendar a su casa porque su madre les obliga a comer una pieza de fruta de postre! Y por supuesto que sabe que el pan ese tiene fibras, que ya hemos dicho que de tonto no tiene un pelo.
Así que entran en el ascensor y su madre no hace más que mirarle el culo al vecino de reojo. Para que luego diga de papá cuando mira a las del tercero... Y el niño piensa: ¡¡Esta es la mía..!!

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11 de noviembre de 2006

Empatía contra uno mismo

Cuando la cabeza funciona a demasiada velocidad hay que procurar ocuparla con cosas poco estresantes, es lo que se conoce como "despistaje". Y en eso estaba yo, navegando por mares desconocidos, leyendo un blog por primera vez, una historia que me conmovió y a la que me apetecía mucho responder, aunque no sabía muy bien qué. Así que dejé mis manos sobre el teclado para que escribieran lo que quisieran. Y lo que me salió fue tan largo que me pareció invadir los espacios ajenos; decidí cortar y copiar y aquí dejo el resultado, supongo que este es el sitio más adecuado. Antes de leerme deberíais pasaros por el original, aunque no tiene mucho que ver (perdón, autor original) pero fue el que me inspiró, y además transmite mucho. Ah! y es una manera como otra cualquiera de conocer sitios no? pues eso, aquí os lo dejo, espero que os guste. Yo no sé muy bien qué significa esta entrada pero lo cierto es que me ha gustado escribirla.


No, él ya no la amaba. En realidad no sabía cuándo ni de qué modo dejó de hacerlo. Quizá una discusión estúpida, quizá los problemas en el trabajo, o aquella tarde en el tanatorio del barrio en que nació. Algo, en algún momento, le hizo mirar hacia otro lado. Para respirar profundo, coger aire, empapar sus pulmones de un oxígeno más puro. Y ese instante, ese pestañeo, le distrajo. Y al girarse de nuevo hacia ella la vio distinta, distante, lejana, ajena. Y sintió que su aire ya no le bastaba.
Y comenzó a respirar de pulmones ajenos, pero cada noche, al volver a casa, una mirada de reproche le asfixiaba. No había palabras, ni preguntas, ni gritos. Sólo aquella mirada que se le clavaba en la pupila dañándole con su luz. Y tanto, tanto daño le hacía que comenzó a esquivarla.
Se consolaba en otro regazo, poseía otros cuerpos, pero incluso en la más profunda obscuridad sólo veía esa maraña de pelo negro, y a través de él, unos ojos verdes que le reprochaban su distancia, su actitud, su frialdad. Entonces cerraba los ojos con fuerza huyendo de esa mirada, buscaba a su amante entre las sábanas frías y se entregaba como nunca lo hizo con ella, como tanto deseaba hacerlo, a través incluso del abismo que les separaba.
Inalcanzable para él, no comprendía cómo había dado lugar a esa situación de desencuentro. Ella lo amaba, estaba seguro, pero ya no buscaba sus ojos ni tan siquiera para reprocharle, no se quedaba dormida en el sofá esperándole, ni le calentaba la cena al oírle llegar. No recordaba la última vez que, aún sin pretenderlo, le había rozado. Y no le culpaba, no podía hacerlo. Él se había perdido en otros mares, y aunque era lo que más deseaba en la vida, no podía regresar a tierra firme, a su puerto.
La veía languidecer a cada día, perderse entre sus libros y sus quehaceres, volverse en escala de grises y fundirse en aquella mecedora mientras la luna menguaba con ella. Sus ojos perdieron el brillo acusador, se volvieron opacos y nunca más la luna se reflejó en ellos. Se había pasado su tiempo, el tiempo de esperar una sonrisa, un gesto, una mirada de complicidad, una esperanza de volver a poseerle como antaño creyó hacerlo. La lejanía se apoderó de ella, y el tiempo y la resignación hicieron el resto. Se acostumbró a vagar por la casa, como una sombra, rehuyendo su presencia, hasta que llegó el momento de ni siquiera percibirlo.
Eran dos extraños.

Imagen: Luna y sola de Luis Chamizo.



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10 de noviembre de 2006

Se ruega colaboración

Había muchos hombrecitos (y mujercitas) de verde. No, no eran pitufos ni gnomos, ya he dicho que iban de verde. Correteaban de acá para allá (tampoco eran comecocos), se reían, cuchicheaban por los pasillos nuevos. Estaban en aquel recinto amurallado (que tampoco era Ávila) y no permitían el paso de nadie que no fuera un hombrecito (o mujercita) verde. Yo miré mi reflejo en un cristal. Mis ojos eran verdes (¡bien!). Efectivamente llevaba un jersey verde (¡genial!). Pero... lástima! no pude prescindir de mis vaqueros esta mañana, y aunque desgastadillos, hay que admitir que tiran más a azules. Pues no, no me iban a dejar entrar.
No es que yo quisiera ver lo que hacían. Cualquier otro día me hubiera encantado no sólo cotillear, si no enharinarme del todo, pero precisamente hoy no me apetecía mucho entrar en faena. Tan sólo quería asomar la cabeza y preguntar "¿va todo bien, hombrecitos (y mujercitas) verdes?". Y que ellos contestaran "sí, sí, ya mismito acabamos".
Y es que, cuando una encarga una tarea a alguien le gusta supervisarla, y da rabia a veces no poder meter el hocico, y tener que esperar sentada en la silla más incómoda del mundo a que un hombrecito (o mujercita) verde se digne a atravesar su muralla para decirte que bordan como nadie y que como era de esperar el remiendo que les encargaste había quedado perfecto.
Y tú allí sentada esperando, y van entregando otros trabajos pero parece que el tuyo nunca llega. Y notas que tus socios se preocupan ("mira que esa pieza es muy importante para la empresa, como nos la estropeen...") así que a ti te toca disimular y defender el bien hacer de los hombrecitos (y mujercitas) verdes.
Menos mal que al final terminan con lo nuestro y nos devuelven la pieza enterita y bien cosida. La verdad es que mereció la pena la espera. Ahora luce reluciente, como si nunca se hubiera estropeado. Además, el bordado ha quedado muy original, con forma de sonrisa.
Y lo mejor de todo es que nos han dado otros 50 años de garantía.

Para ser sincera, me gusta mucho más estar del otro lado de la muralla, detrás del "sólo personal autorizado". Con mi trajecito verde, o blanco, o azul... y los vaqueros en la taquilla. Así que desde aquí ruego colaboración: piezas, no se me estropeen!!





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4 de noviembre de 2006

Te regalo mi cielo


Hay días que de tanto pensarlos parece que ya los has vivido. Voy a hacer esto, voy a ir aquí, voy a ver a tal o a cual... incluso saboreas lo que vas a disfrutar en ese día. Y está bien, por lo que se alarga el disfrute en sí, pero tiene un gran inconveniente: las expectativas creadas.
Y si las expectativas se cumplen habrá sido genial, pero es una lástima lo fácil que se desmontan las expectativas dichosas.
Un día de reunión, de risas, de disfrute, de buena música y buenos ratos se ve truncado en cuestión de segundos. Una avería en la maquinaria, un qué bien estaba en casa, un qué mala pata (léase parte del cuerpo que corresponda) y desaparece de repente de tu cabeza ese día tan pensado durante la semana.
Sí, sí, desaparece. No es que pienses "qué pena, me lo voy a perder". Es que de pronto nunca ha existido. Será porque tu cabeza está full, como olla exprés con demasiada agua, y todo pensamiento anterior ha sido bruscamente desplazado a lugares más inhóspitos que el propio olvido.
Y estás allí, delante de una bata blanca, tomando decisiones que probablemente no deberían corresponderte. Concéntrate, piensa, decide. Pero no puedes siquiera entender cómo has llegado ahí.
Y te vas a casa, aunque sea unas horas, y no has entendido lo que ha pasado ni conoces tu propia postura porque aún sigues pretendiendo entender cómo llegaste aquí, a este sofá, a esta película.
Pasan las horas, la presión de tu olla se va perdiendo, y recuperas capacidades perdidas, comprensión, raciocinio, autocompasión, resignación, aceptación, serenidad... cuántas pérdidas en unos pocos segundos.
Cierto, nos queda mucho por delante, y la incertidumbre nos va a acompañar en este nuevo e insorteable camino que se nos muestra, pero ayer el telón era negro y hoy ya tiene escala de grises. Incluso si te esfuerzas verás un rayito verde iluminando tus futuras pisadas.
Y lo mejor de todo, tienes muchos brazos rodeándote en los que apoyarte cuando el paso flojee.

Desde aquí millones de besos curativos a los lesionados, a los enfermos, a los convalecientes, y a todo aquel que necesite de alguien en momentos difíciles. Porque saber que cuentas con alguien es el mejor cielo que conozco.

Iba a poner una imagen un poco triste, la verdad, porque así nos sentimos ahora, pero he decidido regalarte esta otra, porque así quiero que veamos este nuevo camino, es muy verde, y muy alegre, y muy positiva, y muy... muy todos los muys que necesitamos ahora. Se llama Alegría entre almendros y es de Carmen del Berro. Seguro que te gustará.

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1 de noviembre de 2006

La importancia de la ocasión


Ayer fui al cine. La película en principio no me parecía muy apetecible, la verdad, pero las otras opciones eran aún peor. Pero, quién me lo iba a decir, lo mejor llegó antes incluso de los trailers previos al film.
Normalmente uno va al cine como le coincide, o al menos eso acostumbro a hacer yo. Que estoy en vaqueros? (muy habitual), pues en vaqueros. Que no me he peinado mucho esta mañana? pues total, para estar allí a oscuras...
Pero ayer resultó que me apetecía arreglarme. Sí, sí, me puse mi vestido rojo, me "acicalé" (como dice Dani) y hasta me puse tacón.
Así que allá iba yo, taconeando por aquella calle desierta y de noche (es que sabréis que ahora a las 8 ya es de noche, antes incluso).
Llegué pronto. Me encanta llegar pronto al cine. Te sientas en esas butacas a medialuz, brazo a brazo con tu acompañante, y hablas. Hablas en voz baja, casi susurrando, aunque no haya nadie más en la sala. Esas conversaciones son geniales, tan íntimas...
Pero de todo, como tantas veces, la música es lo mejor. Acostumbran a poner música tranquila, cálida, acogedora. Música que parece que no está, pero que llena la sala.
Ayer era una voz de jazz, femenina, negra, de esas que te envuelven y te transportan. Y allí estaba yo, con mi vestido rojo... pero ya no en el cine sino en un viejo bar, maraña de niebla, mesas pequeñas y roídas, bebiendo licor con un desconocido mientras suena esa voz negra. La oscuridad desdibuja las caras y sólo un pequeño candil colabora para ver a mi acompañante. Ultimo mi copa de un trago mientras ese hombre se apresura a pedir más. Cruzo las piernas y juego con mi pelo mientras simulo escuchar sus historias, pero en realidad pienso... menos mal que me he vestido para la ocasión...

De repente la música cesa y vuelvo al cine. Mi acompañante ya no es tan desconocido pero mis labios aún guardan sabor a licor. Me sonrío. Ya empieza.
No importa si me gustó la película, ni si pasé frío al salir.

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28 de octubre de 2006

Añil infinito

Tengo una amiga. Bueno, tengo varias, pero hoy os voy a hablar de una en particular. Mi amiga vive lejos, lejos del lugar donde vivió toda la vida y lejos de donde yo vivo. Tan lejos como en otro país. Y ante esta situación todos podremos entender que tenga morriña. Morriña de su familia, morriña de sus amigos, morriña de su ciudad (ciudad maravillosa con microclima y todo). Morriña hasta de su lengua materna.
Es una chica muy resolutiva y se ha adaptado divinamente a casi todo. Pero había algo que añoraba mucho, muchísimo. Tanto como para mudarse de la ciudad más bonita del mundo (entre otras muchas razones claro está) buscando aproximarse a eso que tanto extrañaba... EL MAR.
Para los que no hemos crecido con un horizonte azul añil nos resulta difícil de entender esa necesidad de infinito. La gran suerte de mi amiga es que su pareja, a pesar de que es un refunfuñón de tierra adentro, comprende lo que para ella significa, quizá por lo expresiva que se muestra cuando habla de su mar.
Yo estoy experimentando la sensación contraria. Nunca he necesitado el mar, aunque he de admitir que siempre me ha fascinado su inmensidad. Recuerdo los años de vacaciones en familia, cuando nos acercábamos a nuestro destino (siempre lugares con mar por supuesto, que eso es muy bueno para el asma) y mi madre bajaba las ventanillas del coche y nos decía: "Respirad hondo niños, que huele a mar". Ese olor a mar está grabado en mi pituitaria.
Este verano ha sido un verano muy largo. Y si pienso en los meses estivales huelo a mar. Es curioso, en unos pocos meses he desarrollado cierta dependencia marina. Pero se acerca el invierno (muy despacito, eso sí) y parece que queda raro eso de decir "me voy a la playa" si no es con una tabla y un traje de neopreno. Yo estoy aprendiendo a disfrutar de la otra cara del mar. Porque la playa sigue ahí..
Sentarte en un acantilado a escuchar romper las olas. Pasear por la arena con tus vaqueros remangados. Cambiar la toalla que llevabas en el coche por una manta de cuadros y utilizarla para abrigarte en vez de tumbarte en ella. Mojarte los pies con una ola aunque se te pongan los pelos de punta. Llamar al móvil a alguien que sabes que está estudiando para que escuche el sonido del mar. Escribir en la arena sabiendo que probablemente nadie lo leerá. Oler la arena mojada cuando empieza a llover.
No hay niños que te tiren arena, ni familias discutiendo, ni parejas besándose en el agua, ni grupitos de hormonas adolescentes, ni viejas en topless (ni jóvenes), ni socorristas ligones...

...no hay nada...sólo tú.
Una playa desierta, sólo para ti. ¿Puedes imaginar algo mejor?

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25 de octubre de 2006

Missin'

Missing. Qué palabra. Me gusta su ambigüedad. Imprescindible en una vida en todas sus vertientes.
I'm missin'. Menos mal que a veces puedo estarlo! Desconectar, olvidarte de todo y que te olviden. Gracias a esos momentos sobrevivimos.
I'm missin' ... Melancolía, añoranza, extrañeza, morriña, faltas... Si lo sientes es que has vivido. Y que alguien miss you es lo más bonito que te pueden decir. Significa...
Significa que tiene necesidad de ti, de tu presencia, de tus palabras; significa que algún día fuiste parte importante de su vida y quizá que aún lo eres. Significa "pienso en lo que hemos vivido con una sonrisa en la cara". Significa "sé que estás lejos pero te pienso y te siento cerca".
Y lo mejor es que cualquiera puede decirlo. Un amigo que vive lejos, uno que vive cerca pero aún así te siente lejos, uno al que no ves hace mucho pero que te sabe ahí, uno que no sabe cómo te perdió ni cómo recuperar lo perdido. Tu familia, que te ve poco y te siente menos. Y hasta la persona que está sentada a tu lado.
Es un sentimiento universal que todos podemos tener. Y yo te lo digo ahora...
... I miss you.

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