13 de julio de 2010

Contradicciones

Se me pasa. Se me está pasando. La neura lectora que impedía que ningún libro me durase más de dos o tres días se está evaporando poco a poco. Ahora empiezo a ser normal. Este mes no voy a leer doce libros, lo cual me produce sensaciones confusas, contrapuestas. Por un lado me alegro de mi pequeña muestra de normalidad. Por otro me da pena, disfrutaba de mi avidez.

Y no es la única sensación contrapuesta que tengo. Por un lado me tienen atrapada los japos con sus historias raritas, especialmente esta Yoshimoto (Murakami, Murakami, siempre primero Murakami) con su libro repleto de espíritus, presencias extrañas, comunicación extrasensorial, muertos a medias, sueños reales y un sinfín de cosas fascinantes envueltos en una normalidad apabullante. Me gustaría seguir leyendo libros en esta línea, tengo varios en mi lista de pendientes-y-ardorosamente-deseados.
Y por otro lado el cuerpo me pide a gritos un cambio. Algo diferente, algo nuevo, sentir distinto, novedad, novedad, otra cosa. Lo cual, aplicado a la lectura, se traduce en cosas como: libros sobre correr (quién me lo iba a decir a mí... (si es Murakami vale todo)), miniclub de Paul Auster, o lectura ligera (aunque quién sabe...) con toque romántico de, por ejemplo, Anna Gavalda.

Y comprar, me apetece comprar. Libros, claro. De nuevo contradicción. Hay al menos diez libros que necesito comprar, tener, poseer. Y habría infinidad de ellos que desearía comprar para leer tranquilamente. Tengo manga ancha para hacerlo, y en cambio... rehuyo de las librerías, me dan miedo, o más bien me doy miedo a mí misma si piso una de ellas. Es un quiero y no quiero, puedo y no puedo. Y para colmo, este fin de semana he admirado librerías personales más que dignas durante horas, y se me han llenado los oídos oyendo hablar de algunas francamente impresionantes. Envidia cochina.

Y mientras, seis días para leer doscientas páginas de un libro que me está apasionando. Soy normal, soy normal... ¡Qué coño, soy lenta! El fin de semana comienzo Invisible. Y espero compaginarlo con algún otro.

Jo, soy rara hasta cuando soy normal...