23 de agosto de 2010

Historia de un matrimonio

Con ese título, y con esa sinopsis, una espera leer una historia más. Una vida tranquila y sosegada que cambia drásticamente con la aparición de otro hombre. Qué manido, qué trillado, qué...

No, no. Qué va. En absoluto.Es una historia diferente, mucho más compleja, que te va llevando de sorpresa en sorpresa, dejándote con la boca abierta en varias ocasiones y obligándote a parar y recapitular con cada nuevo descubrimiento.

Sí, quizá destila un aire de tristeza, de abandono, de desamparo. Te hace sentirlo como algo normal, algo como una lástima, sí, pero ¿qué se puede esperar de esta vida?

"Todos creemos conocer a quienes amamos y, aunque no debería sorprendernos descubrir que no es así, ese descubrimiento siempre nos rompe el corazón. Es la revelación más triste, por cuanto atañe no tanto al otro como a nosotros mismos. Ver nuestra vida como una fábula que hemos escrito y nos hemos creído. La sensación que se apoderó de mí aquella noche –de que no conocía a mi Holland, ni a mí misma, que quizá era imposible conocer a una sola alma de este mundo– fue de una espantosa soledad."

"Experimentaba la misma sensación que una enfermera que, al hacer la ronda, descubre que sus pacientes han huido durante la noche. ¿Qué vida salvará ahora? ¿La suya?"

"¿Por qué lloraba aquella mañana? (...) Por aquella ilusión ridícula de que, aun después de que sonara la última señal, al final, hubieras luchado por mí. Lloraba al comprender, de una vez para siempre, que no había sido así."

Es, a pesar de ese aire de desconsuelo, una historia bonita. Y habría pensado que no era nada más que eso, una historia entretenida y agradable de leer, de no ser por el final. Como casi siempre en la vida, el final lo cambia todo. El final nos demuestra si nos equivocamos o no, si elegimos el camino correcto o el equivocado, si hicimos bien o mal en actuar o en dejarnos llevar o en lo que quiera que hayamos hecho. La conclusión, el resultado.

Odio, ODIO con todas mis fuerzas los finales felices. Es algo superior a mí, no puedo controlarlo. Quizá sea por una estúpida sensación de que se malgastan, y luego ya no nos quedan para la vida real. O, simplemente, por evitar que la realidad salga malparada en esas horribles comparaciones, a veces inevitables. De hecho disfruto con los finales trágicos que te hacen llorar, sobresaltarte o que te encogen el corazón.
Pero en este caso no se trata de si la historia tiene un final feliz o no. El final es lo que le da sentido al libro, el final explica todo lo demás, el final... es la última sorpresa. Pero no cuando lo lees, sino cuando piensas en ello una vez cerrado el libro. La moraleja, la explicación.
Y, al fin, lo entiendes.

"Dicen que hay tantos mundos como decisiones tomamos."

"Atrapa el éxtasis si se pone a tu alcance; atrapa el amor si lo encuentras."

Historia de un matrimonio- Andrew Sean Greer

2 comentarios:

La mujer del lunar dijo...

Lo buscaré en las librerías :) buena entrada!

un abrazo

Ritzoo dijo...

Todos creemos conocer a quienes amamos y, aunque no debería sorprendernos descubrir que no es así, ese descubrimiento siempre nos rompe el corazón.

Amén.
Se que no es nuevo pero....estoy muy solo aquí missin'.

http://www.youtube.com/watch?v=8yZ50ptDpuQ

Haber si te acuerdas de esto:
http://www.youtube.com/watch?v=Y-qJu20do0o

I'd tell you the news
but nothin' change...
you're the only friend
that i've got in this place
miss you miss missin'...after all