20 de septiembre de 2010

Com-pasión por favor!

Plantar un libro, tener un árbol, leerle a un niño, a lo hecho pecho, las cosas claras, el chocolate espeso y la pasión... turca.

Pues eso, que sí, que ahora me ha dado por leer novela rosa, ya ves. Pero sólo éste eh?, lo prometo! al menos, por una temporada.
Es que todo es taaan intenso, y taaan abrumador, y taaan apasionante que... en fin, que hay que dosificarse, que una es golosa pero todo tiene límites en esta vida.

Hay que reconocer que la historia engancha a pesar de (o gracias a, quien sabe) esas exageraciones tan novelescas. Que si una vieja te echa las cartas y lo adivina todo oiga, que si te desmayas por ver una nuca o unas espaldas o por escuchar una voz hablándole a un autobús, que si te da tiempo a revolcarte contra una pared con tu guía turístico mientras el resto del grupo, qué casualidad, a medio metro de ti, se queda anonadado todos al completo, observando una colina o cualquier otra tontería.
En fin, que a la pobre Desi se la veía venir, que una vida tan gris necesita una escapatoria "a la altura de las expectativas", y parece que el turco otra cosa no, pero pasional lo es un rato (o unos cuantos más bien...)

Me siento como cuando te enganchabas a la novela de por la tarde, todo el tiempo preguntándome qué pasará, aisss qué cosas. Es que, comprendedme, el amoorrrr este así tan, tan... tan pasional, pues tiene su puntito oiga, claro que, es una novela, vamos un cuento chino, venga hombre, de qué si no, como que estas cosas pasaran alguna vez a alguien fuera de los cines y los libros, que no, que no, que esto es ficción pura y dura, que...

Que qué malíssima es la envidia oiga...
xDD.

Leyendo La pasión turca, de Antonio Gala.

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