22 de enero de 2011

¿Qué está pasando?

No me gustan los libros referentes al nazismo, ni las novelas históricas, ni aquellas ambientadas en épocas de guerras. Por eso no tengo muy claro qué está pasando aquí.
Ni El niño con el pijama de rayas (en fin, a veces hay que dejarse llevar por las masas) ni La ladrona de libros (ni siquiera sabía de qué iba cuando lo cogí de la biblioteca) me gustaron demasiado. Y... ahora...

Y ahora esto.

Ejemm...

Ayer leí, plenamente consciente de lo que hacía, Paradero desconocido, de Kressmann Taylor, escrito y ambientado justo al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Bien, si quisiera quitarle hierro al asunto podría esgrimir que es muy cortito (exageradamente breve diría yo) o mi debilidad por el género epistolar. Pero no, no es eso.

Porque hoy, de nuevo plenamente consciente de lo que hacía, he empezado La casa de los encuentros, de Martin Amis, una novela ambientada en un campo de esclavos de la Unión Soviética justo al término de la Segunda Guerra Mundial.

El primero me ha gustado mucho, y el segundo tiene visos de seguir el mismo camino.

Pero, bueno camaradas, tampoco nos alarmemos. El cambio no ha sido tan radical.... En realidad siguen sin interesarme demasiado estos temas: reconozco que lo que busco es únicamente la historia que se esconde detrás.

Pero, aún así, no puedo dejar de sorprenderme a mí misma.
¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Ismail Kadare? (mmm... sí, más o menos... xD )
El día menos pensado me veo... ¡pidiéndole al Niño sus libros de Antony Beevor!
¿¿Qué ha sido de mis japos, de las novelas románticas, del realismo mágico murakamiano y de las reflexiones sobre los mundos interiores de Márai??

¡¡Aaaarrgghhh...!!

xD.

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