9 de febrero de 2011

Etcétera

"–Eres estupenda. ¿Sabes? Tú deberías ser la escritora.
–No, jamás, no podría.
–¿Por qué no?
–Me falta maldad, no soy bastante agresiva, implacable, caprichosa, maligna, infantil, etcétera. Tengo escrúpulos.
–Quizá tampoco tú seas tan agradable como pareces.
–Me temo que lo soy. Es grotesco, pero soy inglesa y todavía mejor de lo que parezco."

Bueno, esto dentro de un contexto, tiene, digamos, aún más significado. Pero en este caso será suficiente. Y por cierto, no, él no tenía escrúpulos. Y respecto a ella... bueno, tampoco viene al caso, dejémoslo ahí.
¡Al hilo! Y digo yo...

¿De verdad hace falta ser todo eso para escribir? ¿No basta con que logres que lo sean tus personajes? (o... alguno de ellos al menos...)
¿No puedes simplemente imaginar que eres todo eso durante un ratito, pongamos, por ejemplo, el rato que permaneces delante de la hoja en blanco que va dejando de estarlo? ¿No sería ésa suficiente maldad, agresividad, malignidad, infantilismo, falta de escrúpulos, etcétera?

Ainss, qué mala opinión tiene el pobre Philip de sí mismo y de sus colegas de profesión...
:)

Engaño- Philip Roth

4 de febrero de 2011

2036

Hay libros que son la hostia. No sólo por lo que le tuvo que pasar por la cabeza al autor al idearlos, sino sobre todo por lo que pretenden transmitir.
Éste es uno de esos libros que te dejan pensando, que te hacen darle vueltas a la cabeza, ejercitarte en el doblepensar, es decir, llega a conseguir con sus “supuestos” argumentos que te contradigas a ti mismo, que acabes creyendo en lo contrario de lo que creías en un principio, y al instante siguiente te vuelva la “cordura”, y vuelta otra vez y…

Bueno, no, supongo que no, supongo que siempre piensas como piensas, que eso no cambia. Pero sí te hace plantearte cosas sobre lo cierto y lo ficticio, lo bueno y lo malo, lo real y lo irreal, lo deseable y lo que no lo es.

“El que controla el pasado controla también el futuro. El que controla el presente controla el pasado. Y, sin embargo, el pasado, alterable por su misma naturaleza, nunca había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo. Era muy sencillo. No único que se necesitaba era una interminable serie de victorias que cada persona debía lograr sobre su propia memoria. A esto le llamaban “control de la realidad”. Pero en neolengua había una palabra especial para ello: doblepensar.”

“¿Y si el pasado y el mundo exterior sólo existen en nuestra mente y, siendo la mente controlable, también puede controlarse el pasado y lo que llamamos la realidad?”

“-Pero ¿cómo van ustedes a evitar que la gente recuerde lo que ha pasado? Es un acto involuntario. No puede uno evitarlo. ¿Cómo vais a controlar la memoria? ¡La mía no la habéis controlado!
-Al contrario, eres tú el que no la ha controlado y por eso estás aquí. Te han traído porque te han faltado humildad y autodisciplina. No has querido realizar el acto de sumisión que es el precio de la cordura. Has preferido ser un loco, una minoría de uno solo. Convéncete, Winston; solamente el espíritu disciplinado puede ver la realidad. Crees que la realidad es algo objetivo, externo, que existe por derecho propio. Cuando te engañas a ti mismo pensando que ves algo, das por cierto que todos los demás están viendo lo mismo que tú. Pero te aseguro, Winston, que la realidad no es externa. La realidad existe en la mente humana y en ningún otro sitio.”

Y para terminar un párrafo, con el que supongo que es fácil identificarse. En resumen viene siendo lo que dice Carlos Ruiz Zafón, que “los libros son como espejos: sólo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro”.

“El libro le fascinaba o, más exactamente, lo tranquilizaba. En cierto sentido, no le enseñaba nada nuevo, pero esto era una parte de su encanto. Decía lo que el propio Winston podía haber dicho, si le hubiera sido posible ordenar sus propios pensamientos y darles una clara expresión. Este libro era el producto de una mente semejante a la suya, pero mucho más poderosa, más sistemática y libre de temores. Pensó Winston que los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos.”

1984- George Orwell